


HACE 37 AÑOS LA PRIMERA DERROTA DEL TERRORISMO EN SACSAMARCA
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La gran batalla por la pacificación fue el 21 de mayo de 1983.
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El mártir y héroe Jorge Luis Rodríguez Espinola recuerda el triste y glorioso episodio en las alturas de Ayacucho.

Sacsamarca, un pequeño pueblo de casi dos mil habitantes en las alturas de Ayacucho, era desconocido. Hace 37 años, un día como hoy, pasó a la historia al convertirse en cuna de la rebelión contra el terrorismo.
Ese día, unos 60 comuneros, con el apoyo de cuatro policías, que un día antes llegaron de paso a una comunidad vecina asediada por subversivos, combatieron contra más de 200 miembros de Sendero Luminoso. Luego de prolongadas horas de enfrentamiento ganaron la batalla.
Sacsamarca está en la provincia de Huanca Sancos, a casi cuatro horas de Huamanga, la capital de Ayacucho, donde Abimael Guzmán fundó el grupo maoísta que empezó sus acciones armadas en 1980.
Uno de los cuatro valerosos policías, que junto a los pobladores de Sacsamarca se enfrentaron a los terroristas, fue Jorge Luis Rodríguez Espinola, que hace un año fue condecorado como «Mártir y Héroe» por los sacsamarquinos.
La distinción estuvo a cargo de las principales autoridades de la región Ayacucho y de los entonces congresistas de la República Tania Pariona Tarqui y Gino Costa Santolaya.
“Lucho” Rodríguez Espinola es oriundo de Agallpampa, provincia de Otuzco. Estudio secundaria en el colegio estatal “Simón Bolívar”. Por su acción heroica el alcalde agallpampino Roy Alfaro Reyes lo declaró hijo ilustre con medalla de oro y diploma de honor.
“Lucho” Rodríguez cuenta a El NUEVO LÍDER que los sacsamarquinos estaban amenazados de muerte por no plegarse a la subversión. A inicios de 1983, Sendero Luminoso había tomado control de la zona sur del departamento de Ayacucho y arrasó contra Huanca Sancos y Lucanamarca, vecinas de Sacsamarca. Después de asesinar a 69 comuneros en Lucanamarca, el 3 de abril de 1983, los subversivos dijeron que harían lo mismo en Sacsamarca.
El 20 de mayo de 1983, él y sus compañeros policías llegaron al lugar. Su destino no era Sacsamarca, no era parte del plan. “Las autoridades nos rogaron mucho que nos quedáramos, lo hicimos con el compromiso que al día siguiente, muy temprano, seguiríamos la ruta”, revela.

Agrega que al amanecer, Víctor Auccasi, un vecino de la zona alta, llegó corriendo a la plaza, herido, casi desnudo, lleno de miedo, para avisar de que unos 200 subversivos estaban en su estancia, en las alturas, a punto de atacar al pueblo.
“Había que tomar una decisión inmediata. La decisión era enfrentar a los terroristas. Preparamos un plan de ataque y motivamos a los comuneros para que con lo que puedan se armen y marchemos a combatirlos, antes que lleguen al centro poblado”.
La batalla duro varias horas. “La ganamos, pese a que en número éramos menos. Muchos terroristas fueron abatidos y otros huyeron por las alturas. Diez comuneros y el policía Telésforo Dueñas perdieron la vida”, declara con nostalgia y pesar Jorge Luis Rodríguez.
Sacsamarca pasó a la historia. Fue la primera derrota que sufrió Sendero Luminoso gracias al coraje de los comuneros (hombres y mujeres), que encontraron en nosotros (policías) la predisposición para combatir a los seguidores de Abimael Guzmán para eso nos habían preparado para todo en la Escuela de Sinchis de la ex Guardia Civil.
El héroe de Sacsamarca, que se quedó a convivir con los comuneros, convirtiéndose en su guía y amigo. Me adapté rápido a sus costumbres parecidas o similares a las de mi tierra: Otuzco. No me hizo difícil. Eso me ayudó a que me estimen mucho y me recuerden hasta ahora, refiere.
Hizo una reflexión para al pedir al gobierno que ayude a esta comunidad, que luego de 37 años sigue en el atraso y la pobreza. Los niños y jóvenes deben tener un mejor futuro.
“El mejor premio por vencer al terrorismo debe ser mejorar su escuela, su centro de salud, construir su carretera, etc. Mis hermanos de Sacsamarca también tienen derecho al bienestar”, dijo finalmente.


