

Por:
Manuel Rodríguez Romero
Periodista
El próximo 28 de julio no solo marcará el inicio de un nuevo gobierno nacional. Para la región La Libertad representará también una nueva oportunidad para convertir en realidad mega proyectos que viene impulsando el Gobierno Regional, que resultan fundamentales para el bienestar de más de dos millones de ciudadanos.
Cada proceso electoral renueva expectativas. Sin embargo, las necesidades de la población no cambian con los resultados de las urnas. Los problemas continúan allí y exigen respuestas concretas. Por ello, la región espera que las nuevas autoridades nacionales asuman compromisos a fin de garantizar el financiamiento de las obras estratégicas que pueden transformar su futuro.
La gobernadora regional, Joana Cabrera Pimentel, ha sido enfática al señalar cuáles son las prioridades que no pueden quedar relegadas en la agenda del próximo gobierno: la ejecución del nuevo Hospital Regional Docente de Trujillo, y la culminación de la III Etapa del Proyecto Especial Chavimochic.
No se trata de simples obras de infraestructura. Son proyectos que impactarán directamente en la calidad de vida de miles de familias. El Hospital Regional Docente de Trujillo permitirá fortalecer la atención especializada en toda la macrorregión norte, beneficiando no solo a los liberteños, sino también a ciudadanos de regiones vecinas que acuden diariamente en busca de servicios médicos de mayor complejidad.
En paralelo, la III Etapa de Chavimochic representa una de las inversiones más importantes para el desarrollo económico del norte peruano. Su ejecución permitirá ampliar la frontera agrícola, generar empleo formal, atraer nuevas inversiones y consolidar el liderazgo agroexportador de La Libertad. Es, sin duda, un proyecto de alcance nacional cuyos beneficios trascenderán las fronteras regionales.
Pero ninguna de estas metas será posible si el país no enfrenta con decisión otro de los principales desafíos de nuestro tiempo: la inseguridad ciudadana. La propia gobernadora ha señalado que sin paz ni tranquilidad resulta imposible promover inversiones sostenibles y garantizar el desarrollo. La seguridad ha dejado de ser únicamente un problema policial para convertirse en una condición indispensable para el crecimiento económico y la convivencia social.
En ese sentido, La Libertad ha realizado esfuerzos importantes para fortalecer el trabajo de la Policía Nacional mediante una inversión superior a los 100 millones de soles en equipamiento y apoyo logístico. Los recientes indicadores que muestran una reducción de algunos índices de criminalidad son una señal alentadora, aunque insuficiente frente a la magnitud del problema. La lucha contra la delincuencia requiere una estrategia nacional sostenida, articulada y respaldada por recursos adecuados.
La región también espera que el próximo gobierno mantenga una relación de coordinación efectiva con las autoridades regionales. El desarrollo no puede depender de colores políticos ni de coyunturas electorales. Las grandes obras deben convertirse en políticas de Estado que trasciendan los periodos gubernamentales y respondan a las verdaderas necesidades de la población.
Hoy, La Libertad no demanda privilegios. Exige atención a proyectos que han sido ampliamente sustentados por el GORE La Libertad y que cuentan con un enorme impacto social y económico. Además son esperados largos años.
Los liberteños esperan que quien asuma la conducción del país el próximo 28 de julio comprenda que el desarrollo regional es también desarrollo nacional. Que invertir en salud, seguridad e infraestructura productiva no constituye un gasto, sino una apuesta por el crecimiento y el bienestar de millones de peruanos.

