

Escribe:
Manuel Rodríguez Romero
Periodista Colegiado
Para ser político y desempeñar cargos públicos se debe tener indiscutiblemente en cuenta la vocación de servir a los demás. Esa es o debe ser la esencia del político. Aquel que incursiona en la política por intereses subalternos, ajenos al bien común, no es político.
La política esta ligada estrechamente a lograr el bien común, por eso aquel que persigue otros intereses no es político, sino politiquero o falso político o un intruso en la política, que trata de llegar al poder que emana del voto popular para usufructuar en provecho propio o de otros.
Esta reflexión viene al caso, porque de todos los candidatos que postulan al Congreso por la región La Libertad sólo 13 tienen alguna experiencia política o han desempeñado cargos públicos y de estos muy pocos han trabajado en busca del bien común.
Los periodistas somos testigos, y no podemos ocultar al pueblo, que hay muchos candidatos que postulan unos para ganar la elección y así asegurar un ingreso económico por 5 años, otros para defender intereses de grupo con fines de enriquecimiento. Hasta hay desocupados que postulan al parlamento. Increíble, pero cierto.
Es decir, estos personajes perciben al Estado como un botín que hay que llegar para la repartija. Muy pocos llegan al Congreso para servir a los demás, es decir al sufrido pueblo, que en cada elección busca la esperanza de una patria mejor, es decir con mejores condiciones para vivir.
El perfil del político, además de tener vocación para servir, debe tener capacidad o conocimiento, debe conocer la realidad, debe demostrar sensibilidad social, haber sido líder social conocido. En este aspecto hay perfectos desconocidos que llegan o quieren llegar al Congreso, gracias a un partido político que los llamó o los invitó a postular, muchas veces de relleno en sus listas.
La verdad es que hay pocos cuadros idóneos que postulan al Congreso, debido a que la mayoría de personas o profesionales sienten apatía por la política, prefieren estar alejados de ella por el desprestigio que tiene el ejercicio político. Esta actitud, sin embargo, es negativa para el desarrollo del país y para la propia democracia.
La política es buena, es el arte de gobernar sirviendo a los demás. Esa es la política. Quien no nace para servir o quien no se forma para servir no es político, podrá ser cualquier otra cosa, menos político. Los políticos han degradado el ejercicio político y han hecho que el pueblo no les tenga respeto, ni confianza o credibilidad.
El reto ahora es revalorar la política con verdaderos activistas. Esto es tal vez una utopía, pero es el ideal que debemos encarnar todos quienes tenemos la buena voluntad de ver una patria grande, sin corruptos, sin sinvergüenzas, sin mentirosos.
Los candidatos de hoy que quieren llegar al Congreso, para tener un jugoso sueldo fijo y otras gollerías, durante 5 años, o que quieren llenarse los bolsillos haciendo lobbys, deben retirarse para que no tengan cargos de conciencia y sus hijos y nietos no sientan vergüenza de ellos.

