OPINIÓN/La polarización política y la vacancia presidencial

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Escribe:

Manuel Rodriguez Romero

Periodista Colegiado

 

Conocidos los resultados electorales de primera vuelta, para elegir al presidente y congresistas de la república, en el mes abril, quedo evidenciado que, en el Perú, al igual que en otros países latinoamericanos se estaba dando una aguda polarización política, entre los extremos: derecha e izquierda.

Esta situación para los analistas en política no llamaba la atención, porque ya se vivió en otros países hermanos, y que en el Perú este fenómeno estaba en proceso de evolución, pero que se iba a dar de todas maneras.

En efecto los ganadores de la voluntad popular a través del sufragio en primera vuelta, fueron el izquierdista de Perú Libre Pedro Castillo y la derechista de Fuerza Popular Keiko Fujimori, la hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori. En consecuencia, los dos candidatos deberían ir a segunda vuelta para definir la elección presidencial en el mes de junio.

La derecha que trata de preservar los intereses de la clase empresarial peruana, sabía a ciencia cierta que sus candidaturas peligraban por el desgaste del sistema neo liberal de la economía, garantizada para navegar a su antojo por la Constitución aprobada en 1993 durante el régimen fujimontesinista.

En las elecciones generales de este año, quienes eran los candidatos de la derecha, del empresariado y del poder oculto que nos han gobernado en los últimos 30 años?. No fue difícil identificarlos. Keiko Fujimori de Fuerza Popular, Hernando de Soto de Renovación Popular y Rafael López Aliaga de Avanza País, los que ahora reclaman la vacancia presidencial.

La derecha y el gran empresariado, que se consideran dueños del Perú, optaron por postular no por un candidato único sino repartido en tres, a fin de desorientar al elector y de esta manera captar votos, que serviría para una eventual segunda vuelta. Y así fue. Los tres eran harina del mismo costal.

La campaña electoral en segunda vuelta fue infernal. Insultos, amenazas, agresiones, guerra sucia mediática y en redes sociales, fue el común denominador. Se había perdido el respeto por el diálogo y la política decente, si en algún momento la hubo, para dar pase a la “chaveta” y a la “navaja”, al igual que en las elecciones del 2016.

Para la gente que no quiere que cambie el statu quo y que defendía sus intereses o los defiende hasta ahora, no era conveniente que un campesino, un dirigente sindical del magisterio, un cholo serrano llegue a palacio de gobierno y ponga en peligro los intereses de una derecha que gobernó varias décadas y gobernó no para las mayorías sino para una élite, para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

Los grandes perdedores de las elecciones presidenciales no aceptaron el triunfo de Pedro Castillo, con el cuento de que era comunista, lo “terruquiaban” por doquier y que iba a privatizar todo. Además, decían que Castillo no estaba preparado para gobernar, y quién de los presidentes, hasta ahora, ha estado preparado para gobernar?, ninguno, pues de lo contrario el Perú no estuviera ahora en este estado de crisis.

Es decir, no respetaron la democracia al desconocer hasta última hora los resultados electorales, aduciendo que había fraude, sin mostrar pruebas elocuentes de tan tamaña afirmación. Le dejaron poco tiempo a Castillo para armar equipo de gobierno, por eso es que designó ministros improvisados que no reunían el perfil ni tenían la capacidad para hacerlo, pero que esto era rectificable.

A 4 meses de haber asumido al Presidencia, Pedro Castillo ahora esta expuesto a ser vacado, pues como se sabe hay una moción de censura presentada en el Congreso por una de las congresistas militantes de Avanza País de Rafael López Aliaga, el político que representa a la casta real de la política del Perú.

El pedido de vacancia presidencial, sin embargo, no esta prosperando y la derecha desperada en hacer realidad su propósito esta que busca aliados en otras bancadas. Las que no estaban por la vacancia son Acción Popular ni Alianza Para el Progreso, tampoco lo está la Sociedad Nacional de Industrias, según lo expresado por su presidente Ricardo Márquez.

En este marco es condenable que integrantes del grupo autodenominado La Resistencia, ligado al fujimorismo, haya optado por violentar y amenazar a líderes políticos por un supuesto apoyo a Castillo.   Esos actos no se pueden permitir en un sistema democrático. Las ideas hay que combatirlas con ideas y no con violencia.

Lo más cuerdo y sensato es apoyar al gobierno para hacer más eficiente la administración estatal. Es de esperar que las aguas se calmen y todos juntos, dejando de lado pasiones enrumbemos al país a salir de la crisis y retomar su desarrollo y por último el Presidente Castillo evite cometer errores que le pueden costar caro. Los peruanos no queremos odios, queremos desarrollo, y este se hace por amor a la patria.

 

 

 

Manuel Rodríguez



El Nuevo Lider

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