Teodoro Maguiña el profesor huaracino que se ganó el corazón de la Capital de la Fe

TEODORO RODRIGUEZ RASCON
  • Recibió distinción por Día del Maestro del Colegio de Profesores del Perú

Escribe:
Manuel Rodríguez Romero

Periodista Colegiado

Un atlético joven, muy bien parecido, que estudió la carrera de Educación Física en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, llegó a Otuzco en 1957, para ejercer su profesión. Nadie sabe como es que decidió ir de Lima a esta lejana ciudad, tal vez algún día el mismo lo confiese. Su arribo fue una bendición.

Me refiero a Teodoro Maguiña Rascón, andino neto, como que nació en Huaraz, al pie del Huascarán. Estudió su secundaria en el colegio Alfonso Ugarte de Lima y siguió la carrera profesional en la decana de las universidades de América.

Viene al caso la figura de Teodoro Maguiña, por la merecida distinción que ha recibido del Colegio de Profesores del Perú, por su larga y fructífera trayectoria, acompañada de  una manifiesta vocación a lo largo de 50 años de vida profesional.

En la pléyade de sus ex alumnos (otuzcanos y trujillanos) ha causado alegría que haya recibido tal condecoración con ocasión del Día del Maestro.  Y es que Maguiña fue amigo, consejero y guía de ellos, que dedicó gran parte de su vida a la formación de muchas generaciones de estudiantes. Era un convencido del lema que proclamaba: “mente sana en cuerpo sano”.

El profesor Maguiña mostrando plaqueta de recuerdo de la Promoción 1965 José Carlos Mariátegui del Simón Bolívar de Otuzco.

 

Tras llegar a Otuzco quedó prendado de una joven de la calle Tacna, cuyo padre fue el sargento Campos, un policía como para sacarse el sombrero, por que, aparte de su rectitud, inspiraba mucho respeto. La hermosa Gloria y Teodoro se juraron amor eterno y con el transcurrir del tiempo construyeron una hermosa y respetable familia.

El matrimonio no fue óbice para que el joven profesor siguiera ejerciendo con plenitud su profesión, con tanto amor y devoción, en bien de los alumnos del colegio Inmaculada Virgen de la Puerta primero y luego en el Simón Bolívar, en Otuzco; pero también del Colegio Militar Ramón Castilla y Ricardo Palma, en Trujillo.

Pero no sólo se dedicó a impartir la Educación Física, sino que fue un incansable promotor del deporte: fútbol y básquetbol. Cuando yo terminaba la primaria, en la pampa Santa Rosa ( para los otuzcanos de aquella época era nuestro estadio), vi a Teodoro Maguiña, detener los gritos de gol de la afición. Era un hábil arquero, casi imposible de vencerlo, que demostró su calidad jugando por el “Siempre Adelante”, club que fundó al contagiar su entusiasmo a un grupo de jóvenes deportistas.

Forjó generaciones de futbolistas y también preparó rigurosamente en gimnasia grupal a los escolares del Simón Bolívar, que por tres años: 1963, 1964 y 1965 deslumbraron al público en el estadio Mansiche con motivo del Festival por el Día de la Educación Física, superando a delegaciones de gimnastas del centenario “San Juan” y GUE “Sánchez Carrión”.

Los trujillanos aplaudieron de pie a los jóvenes y hábiles gimnastas otuzcanos. Fue una hazaña haber superado a tan tradicionales planteles. Era resultado del entrenamiento que todas las mañanas, éramos sometidos por el profesor Maguiña.

Se presume que, para no seguir humillando a los colegios trujillanos, le “quitaron” a Otuzco a su profesor emblemático. No fue a un plantel cualquiera, fue contratado para trabajar nada menos que en el prestigiéoso Colegio Militar “Ramón Castilla” de Trujillo.  Luego de varios años retornó a trabajar en Otuzco, en el Instituto Pedagógico “Nuestra Señora de la Asunción” hasta el año 2000.

Dejó huella imborrable y una valla muy alta, que nadie hasta ahora ha superado.  Sin duda el profesor Maguiña ha contribuido a la forja de muchos estudiantes de aquella época y que ahora son prestigiosos profesionales, que recuerdan con cariño al mentor de su desarrollo personal y profesional.

Teodoro Maguiña, Gloria Campos e hijos, en Lima.

 

El acendrado amor a Otuzco le motivó también a componer e interpretar canciones referidas a esta tierra de la Virgen de la Puerta, las que grabó en discos de 45 RPM, entre ellas las populares “Pavo soy”, “Otuzco tierra hermosa”, etc., que las cantaba y canta aún con mucho sentimiento.

Teodoro Maguiña con motivo del reciente aniversario de Otuzco da cuenta del singular cariño que le tiene, y que, sin haber nacido en ella, es considerado como hijo predilecto.  “ Cómo no saludar a mi lindo Otuzco, si es la tierra que quiero y la siento mía. Tierra santa, tierra de gente maravillosa; un lugar especial, que para muchos es la cobija del extraño y en ella encuentra el calor”, expresó Maguiña.

Teodoro Maguiña incansable promotor del deporte otuzcano.

 

Manuel Rodríguez



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