REMEMBRANZAS escolares en el Colegio «Simón Bolívar» de Otuzco

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REMEMBRANZAS ESCOLARES EN COLEGIO SIMÓN BOLÍVAR

  • En homenaje al aniversario institucional que se celebra el 24 de julio

 

Escribe:

Manuel Rodríguez Romero

Periodista Colegiado

AÑO 1961. Primer año de secundaria. Habíamos terminado la primaria, unos en la Escuela 251 “Juan Alvarado”, el plantel más antiguo de la provincia de Otuzco, otros en la Escuela 267, más conocida como la escuela de “Marinito Simple”, así con cariño y respeto referido a su carismático director Marino Orbegoso, y un tercer grupo al que pertenecía, menos numeroso, sólo seis, en la escuela de Las Monjitas: “San José” 265.

El dos de abril, a las ocho de la mañana, todos en el plantel (Inmaculada Virgen de la Puerta, que era mixto, ahí empezamos, para luego pasar ese primer año al Simón Bolívar), estábamos puntuales para iniciar el año escolar. Lucíamos bien peinados y con impecables uniforme beige, con boina incluida, que nuestros padres con tanto esfuerzo habían mandado confeccionar.

Ellos también estaban en el patio de honor, prestos a escuchar las recomendaciones del director. Cantamos el himno nacional con mucha unción patriótica. Empezaba así una nueva etapa de nuestras vidas, llena de sueños, esperanzas e ilusiones, mirando un mejor futuro.

2015. Bodas de Oro de la Promoción «Jose Carlos Mariátegui».

Uno a uno fuimos conociendo a los profesores, unos experimentados y otros aun nuevos en la carrera magisterial. Ellos eran: Marco Tulio Romero, Anita Mondoñedo, Carlos Calvo, Enrique Bracamonte, Alfredo Morillos, Teodosio Rodríguez, Guillermo Quevedo Gálvez, Walter García Smith, Leopoldo Moreno, Oswaldo Ponce, Teodoro Maguiña Rascón, nuestros maestros del primer año, pero también Jorge Guzmán Carranza, Mariano Ibañez Castro, Gilberto Rodríguez Rodríguez y otros.

Profesor Mariano Ibañez Castro.

 

Como no recordar al profesor de Historia Universal, del primer año, que por no contestar una de sus preguntas en la segunda clase, nos recomendó que mejor nos hubiéramos dedicado a sembrar papas y tras ponernos cero de nota nos remataba diciéndonos que ni siquiera la penicilina nos salvaría. Era ese, sin duda, su estilo peculiar de tratar a sus alumnos. Este hecho no pasa, por supuesto, de ser más que una simple anécdota. Le demostramos al final que estaba equivocado.

En líneas generales nuestros maestros, a quienes hoy rindo homenaje, fueron construyendo clase a clase, día a día, ciudadanos de bien, que hoy cada uno triunfan en la vida profesional y empresarial. En aquella época había un alto índice de niños y jóvenes que no iban a la escuela y al colegio por falta de recursos de sus padres. Nosotros fuimos en sí privilegiados. Algunos compañeros empezaban la secundaria y en el camino iban desertando para dedicarse a labores comerciales o empresariales.

Como no recordar cuando nos pasamos al nuevo local en construcción del colegio Simón Bolívar, ubicado en la parte posterior de la “pampa” Santa Rosa. En horas de recreo o libres teníamos que coger la barreta y el combo para romper la roca y construir la losa deportiva, frente a las aulas del único pabellón. Los fines de semana lo dedicábamos a estas duras faenas, pero reconfortantes, porque esto también fue parte de nuestro aprendizaje. Aprendimos a trabajar con rudeza y a saborear el esfuerzo,  el sacrificio. Ahí en la losa deportiva dejamos nuestro juvenil sudor e impregnado  amor por el plantel.

Profesor emblemático Teodoro Maguiña Rascón.

 

Aún está latente el recuerdo de cuando por tres años consecutivos, con el profesor Teodoro Maguiña, participamos en el estadio Mansiche de Trujillo en el festival de gimnasia con motivo del Día de la Educación Física.

Con orgullo puedo decir que nuestra primera actuación en 1964 fue deslumbrante. El público, que colmó las graderías del estadio, nos aplaudió de pié largo rato. Fue una hazaña haber ganado en gimnasia a tradicionales planteles como el Colegio San Juan y  Gran Unidad Escolar José Faustino Sánchez Carrión.

Para lograr ese galardón previamente, todas las mañanas, el profesor Maguiña Rascón, huaracino de nacimiento y otuzcano de corazón, nos preparaba de manera muy exigente. Los trujillanos, se presume, para  que no sigamos ganándoles en gimnasia se llevaron a nuestro querido profesor al Colegio Militar “Ramón Castilla”. Este festival de gimnasia escolar, que era un atractivo, se diluyó con el tiempo.

Otro hermoso recuerdo. La mayoría de alumnos, para llegar al plantel, tenían que cruzar la famosa “Pampa”, donde se jugaba los domingos disputados partidos de fútbol. Yo no, pues vivía en la calle Santa Rosa. A la entrada nos esperaba el auxiliar Euclides Rosales, que era muy recto y no perdonaba que alguien llegue tarde. Luego de entonar el himno nacional nos dirigíamos a las aulas, en orden y sin bulla, ante la atenta mirada de Rosales. Los maestros también eran puntuales y exigentes, como lo fue Jorge Guzmán Carranza, que en paz descanse y de Dios goce, uno de los mejores profesores que tuvo el “Simón Bolívar” y que llegó a ser alcalde.

2015 en Otuzco. Desfile por Bodas de Oro. La reina del colegio acompañada de Filiberto Peralta Sánchez.

 

Los cinco años de secundaria transcurrieron muy rápido. Algunos tras cursar los dos primeros años se trasladaron al Colegio Militar Ramón Castillo de Trujillo y al Leoncio Prado de Lima. Al finalizar el quinto año sólo éramos 19: Aquilino Guzmán (+), Segundo Castillo Argomedo, Melanio Morales Castro (+), Cesar Rodríguez Rodríguez, Fernando Rodríguez Ruiz, Manuel Rodríguez Romero, Humberto Viloche Fernández (+), Víctor Dávila Alvarez, Segundo Sánchez Anticona (+), Segundo Vidal Anticona (+), Francisco De la Cruz, Alfredo Escobal Cépeda (+), Víctor Peralta Sánchez, Leoncio Arce Rodríguez, Manuel Cruz Bejarano, Hermógenes Castillo Vereau, Luis Fernández, Rafael Aroca (+) y José Collave Neri.

El 2015 nuestra Promoción José Carlos Mariátegui” 1965 celebró sus Bodas de Oro, con un programa especial, que incluyó el izamiento de la bandera peruana en la Plaza de Armas de Otuzco, desfile deportivo de promociones, actuación central y colocación de la placa recordatoria en el plantel.

2015. Placa reecordatoria colocada en sede del Colegio «Simón Bolivar».

 

En el corazón siempre llevamos a nuestra alma mater, a nuestros maestros que nos instruyeron y dieron educación, reforzando la formación que recibíamos de nuestros esforzados padres. Ha pasado el tiempo y cada uno tomó su propio rumbo y otros partieron a la gloria eterna, pero donde estemos recordamos los hermosos momentos que pasamos en las aulas bolivarianas de la patria chica: Otuzco.

Manuel Rodríguez



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