

Escribe:
Manuel Rodríguez Romero
Periodista
Estamos a dos meses y medio de las elecciones regionales y municipales del 2 de octubre. A estas alturas, la campaña electoral ya se inició y los competidores están corriendo, cada cual empleando sus fortalezas para llegar a la meta. Sin duda que la campaña se intensificará, luego de las fiestas patrias. Serán dos meses de fuerte trabajo político electoral que desplegarán los candidatos y sus organizaciones.
Los electores han comenzado a mirar a los candidatos para ver por quién o quiénes votar. Unos ya conocidos por su trayectoria, otros poco conocidos y un tercer grupo desconocidos. Estos últimos ni siquiera tienen alguna experiencia política, pero les quedará la esperanza de volver en futuras elecciones.
Lo que más interesa a los electores son las propuestas, es decir que cosas harán y cómo lo harán, de salir elegidos en el cargo al que postulan. El conocimiento de la realidad local o regional, traducida en propuestas acompañadas de la mejor manera de comunicar, será crucial para lograr el triunfo electoral.
Sin embargo, las propuestas para ganar la confianza de los electores deben ser factibles, para no caer en promesas falsas, que es lo que no quiere la gente. Es aquí donde los candidatos deben aterrizar para tener adeptos, ganados en base a respecto, transparencia y honestidad. La gente esta harta de mentiras y promesas falsas.
El brasileño Carlos Manhanelli, uno de los mejores consultores políticos iberoamericanos, en una conferencia en la VII Cumbre Mundial de Comunicación Política, realizada en República Dominicana, a la cual asistí en junio del 2015, contó una experiencia interesante.
Cuando hizo una campaña al gobernador del estado de Amapá, en una reunión de asesores, uno de ellos le dijo: “Debemos tener como bandera de trabajo la Universidad Estatal”. Estuvo de acuerdo en que era una buena bandera de trabajo y preguntó: “¿Fue realizada una encuesta sobre el tema?, le contestaron que sí. Siguió preguntando: ¿Cuántas personas están de acuerdo en que la Universidad Estatal es importante para el estado del Amapá?, le respondieron que el 18% de la población cree que es importante. Dijo entonces: “con sólo 18% de las personas de acuerdo, no podemos aceptar este tema como bandera principal”. Preguntó: ¿Cuál es el problema más demandado por la población? y le informaron que más de 60% de la población se quejaba que le falta agua corriente en sus casas. ¡ Listo ¡ ahí esta la bandera de trabajo más grande para la campaña electoral: una cosa que alcanza a la mayor parte de la población.
Un ejemplo sencillo y práctico para entender que los candidatos, para ganar la confianza de la mayoría de la población, deben centrar sus promesas electorales en las cosas que más necesita la gente y no en lo que ellos piensan.
Si esta campaña electoral se realiza en base a propuestas, los electores votarán por quiénes ofrezcan las mejores, y por quiénes las comuniquen alejados del odio, la diatriba, el insulto, en suma, alejados de la “guerra sucia”. En una campaña electoral debe desterrarse el lenguaje violento. La gente de a pie esta cansada de espectar enfrentamientos.
Están lejos los tiempos cuando las ideas se combatían con ideas, las propuestas con propuestas. Es tiempo de cambiar; no hay que ensuciar más la política. Hay que rescatar su valor, como el espacio ideal para servir a los demás.
Los políticos deben optar por lo nuevo, lo diferente, lo original; deben optar por innovar en todo, en las propuestas, en los materiales de campaña, en la postura política, en la atención a los electores. Busquen cosas nuevas para llamar la atención. El candidato debe sobresalir en medio de todos los candidatos y tener en cuenta que para ganar una campaña electoral es crucial las banderas o propuestas de trabajo. Esperamos que así sea.

