
Escribe:
LUIS MORACHIMO
Una vez más, la izquierda está tratando de unirse para enfrentar los retos nacionales. Y como siempre también, hay dificultades para conseguirlo. El caudillismo y el oportunismo, males endémicos en la política, son las taras que seguramente impedirán la unidad de la izquierda.
Algunos años atrás, el ex sacerdote Arana, fundó un partido llamado Tierra y Libertad, que obtuvo su mayor logro en la elección de la señora Villarán como alcaldesa de Lima. En las elecciones del 2016 en alianza con otras organizaciones se presentaron bajo el nombre de FRENTE AMPLIO. Este hecho logró despertar grandes expectativas dentro de un sector importante de la izquierda peruana que logró 20 curules en el Parlamento. Animados por este logro, un sector del FA propuso que se abrieran los libros de la organización para que se inscribieran todos los militantes que así lo desearan. El señor Arana se opuso a ello, argumentando que en su partido no tenían cabida los de la izquierda llamada radical. Así es como la bancada se dividió en dos grupos: el FA y Nuevo Perú.
Para este proceso electoral, Arana nuevamente ha sido convocado para un acuerdo unitario. Él ha respondido que no puede hacer alianzas con organizaciones que tienen a algunos de sus dirigentes comprometidos en casos de corrupción. Se refiere concretamente a Cerrón, Gregorio Santos y Yehude Simons. Este señor acaso ha olvidado que la señora Villarán – detenida por haber recibido coimas de la corrupta Odebrecht – fue elegida alcaldesa de Lima con el apoyo de su partido ?.
Además del argumento de la corrupción, habla también de que la izquierda se debe modernizar y priorizar la lucha por la defensa del medio ambiente y el feminismo. En esto consiste la modernización de la izquierda o simplemente son pretextos para no participar en una unidad que puede implicar la pérdida de su liderazgo y sobre todo, la oportunidad de ser candidato a la presidencia de la República?.
Arana y compañía, realmente nunca fueron de izquierda. Utilizaron el membrete para escalar posiciones y una vez logrado su objetivo, se presentan tan cual son. Aún cuando se empeñan en denominarse IZQUIERDA MODERNA son , en el mejor de los casos, socialdemócratas decididos a enfrentarse abiertamente a la izquierda que no ha claudicado al principio de luchar por los derechos básicos de los peruanos. Al señor Arana ni siquiera se le puede acusar de traición a los principios por la sencilla razón que él nunca fue realmente un militante de izquierda. Fue, es y será un caudillo oportunista que lo único que quiere en llegar a ser Presidente del Perú.
La unidad real y concreta de la izquierda, debe consistir en convencer a la militancia de que los dirigentes y candidatos que resulten de este proceso unitario y de las elecciones primarias, son los que por principios ideológicos y políticos están decididos a luchar por los derechos de las grandes mayorías nacionales, actualmente marginadas, segregadas y olvidadas.
Necesitamos trabajar la unidad en torno a puntos concretos y necesarios para sacar a nuestro país de la crisis en la que se encuentra. Tenemos que cambiar si o si la Constitución del Estado, el modelo económico e iniciar la construcción de un Estado que esté al servicio de las mayorías y no de una minoría como lo es el actual. Debemos abrir un debate nacional para que el mayor número de peruanos participe con propuestas sobre economía, educación, sanidad, empleo y lucha contra el hambre, la inseguridad ciudadana y el flagelo de la corrupción que está enquistado en todas las estructuras de nuestra sociedad.
LA NO PARTICIPACIÓN DE OPORTUNISTAS Y CAUDILLOS EN EL PROCESO UNITARIO DE LA IZQUIERDA, NO LO DEBILITA. POR EL CONTRARIO, LO FORTALECE. TRABAJAR CON PERSONAS QUE NO COMPARTEN EL MISMO PROYECTO, ES MENTIRLE AL PUEBLO Y TRAICIONAR SUS LEGÍTMOS DERECHOS.

