

Por:
Manuel Rodríguez Romero
Periodista
La incorporación de 687 profesionales y técnicos bajo la modalidad CAS sostenible en la región La Libertad, constituye una de las decisiones más relevantes en materia sanitaria de los últimos años.
No se trata únicamente de un anuncio ni de una cifra para el registro estadístico. Se trata de una medida que impactará directamente en la vida de miles de personas que, durante años, han sufrido las consecuencias de un sistema de salud debilitado por la falta de personal, infraestructura insuficiente y profundas brechas territoriales.
La salud pública en el Perú enfrenta desafíos históricos, La Libertad no es ajena a esta álgida situación. La pandemia dejó al descubierto las enormes limitaciones estructurales del sistema sanitario, especialmente en regiones donde el déficit de médicos, enfermeras y personal técnico ha sido una constante. En ese contexto, la decisión del Gobierno Regional de La Libertad de incorporar personal CAS representa una señal positiva de voluntad política y capacidad de gestión.
La inversión superior a los 19 millones de soles destinada a estas contrataciones no debe verse como un gasto, sino como una inversión social impostergable. Cada médico que llega a una posta rural, cada enfermera que fortalece la atención primaria, cada técnico que mejora la capacidad operativa de un establecimiento de salud, significa más oportunidades de atención digna y oportuna para la gente.
Es importante destacar además que esta medida prioriza el fortalecimiento del primer nivel de atención, precisamente el espacio donde se resuelven la mayoría de problemas de salud antes de convertirse en emergencias hospitalarias. Apostar por centros y puestos de salud bien equipados y con personal suficiente es la manera más eficiente de prevenir el colapso de hospitales y garantizar un servicio más humano y cercano.
Otro aspecto relevante es la diversidad de profesionales incorporados: médicos, obstetras, psicólogos, nutricionistas, tecnólogos médicos, técnicos de enfermería, pilotos de ambulancia, entre otros. Esto evidencia una visión integral de la salud, entendiendo que el bienestar de las personas no depende únicamente de la atención médica, sino también de la salud mental, la prevención, la rehabilitación y la respuesta rápida ante emergencias.
La gobernadora regional Joana Cabrera ha informado que todavía existen plazas no cubiertas y que habrá una nueva convocatoria. La actual gestión regional encontró una brecha de 7,500 trabajadores en el sector salud. Para contrarrestar esta carencia, el Gobierno Regional impulsó el cierre de esta brecha mediante la financiación y convocatoria de 2,844 nuevas plazas CAS en 2026, sumándose a los esfuerzos previos que financiaron 800 plazas en 2025.
El reto no termina con las nuevas contrataciones. El verdadero desafío será garantizar estabilidad, capacitación permanente, condiciones adecuadas de trabajo y una correcta distribución del personal en toda la región. De lo contrario, el esfuerzo podría quedarse corto frente a la magnitud de las necesidades existentes.
La ciudadanía espera resultados concretos: menos colas, atención más rápida, disponibilidad de especialistas y medicamentos, así como un trato digno y humano. Ese debe ser finalmente el indicador real del éxito de esta política pública.
La Libertad necesita seguir avanzando hacia un sistema de salud más descentralizado, moderno y eficiente. Y para lograrlo, el recurso humano seguirá siendo el pilar fundamental. Porque detrás de cada plaza cubierta no solo hay un profesional contratado; hay una familia que tendrá mejores posibilidades de recibir atención cuando más lo necesite.

