

Por:
Manuel Rodríguez Romero
Periodista
Dos hechos insólitos ensombrecieron aun más a la sociedad trujillana, acosada infamemente por la delincuencia organizada, traducida en un alto índice de asesinatos, sin que la gran mayoría no sean esclarecidos, lo que impide aplicar todo el peso de la ley a sus autores.
Dos hechos que este jueves ha conmocionado a todos. Uno, la violación de una escolar dentro de su misma institución educativa en el vecino distrito de Laredo, y dos la muerte, a todas luces, por negligencia médica en el cuatricentenario hospital Belén, en pleno corazón de la ciudad de Trujillo.
Estos condenables hechos radican, no cabe duda, en el resquebrajamiento de los valores humanos, que hacen mirar cada vez más lejos la vida digna a la que tenemos derecho las personas. Estos nocivos hechos son pruebas del desmoronamiento de la sociedad, pues cada vez son más escasos los valores, sobre todo el respeto a la salud y a la vida de los seres humanos, sin distinción de condición alguna.
La triple muerte, de una madre gestante y sus dos gemelos, es sorprendente que se haya producido en un hospital, donde se cree que hay profesionales especializados y que en él trabajan los mejores médicos, enfermeras y químico-farmacéuticos, como que así debería ser. El hecho ha indignado. no solo al esposo de la difunta y su familia, sino a toda la colectividad, que exige una severa investigación.
Ya es tiempo de poner orden en los establecimientos de salud y que estos sean dirigidos por profesionales que, con plena autoridad, sepan administrar bien los servicios y sobre todo que exijan responsabilidad y sensibilidad para tratar bien a los pacientes.
Decir que la paciente ha fallecido, porque no ha puesto nada de su parte, es desde todo punto de vista condenable, que pinta de cuerpo entero la insensibilidad. La mujer gestante llegó al hospital, no grave, y pudo ser atendida a tiempo, como debe ser, al tratarse de gemelos. Necesitaba un equipo de infusión volutrol Braun para administrarle medicamentos y en farmacia, pese a la urgencia, le dijeron en un principio que no había. Es inconcebible lo que pasó.
Quiénes hemos pisado el Belén, por nuestros familiares enfermos, somos testigos de la mala atención, peor si se trata de pacientes SIS, como el que habría ocurrido con otra mujer estos días, que del Belén fue trasladada por recomendación a una clínica cercana y cuando estuvo grave la devolvieron. Increíble pero cierto.
Es necesario que el director del Belén ponga orden, pues en días pasados fuimos testigos de como la medicina en cajones estaban expuestos en pleno suelo y en ambientes que no pertenecen al almacén, con un jefe de farmacia ajeno al cuidado de la salud de los enfermos.
En fin, estos dos casos ponen a prueba una vez más a las altas autoridades del Gobierno Regional de La Libertad, y al Ministerio Público que deben investigar a fondo para medir la responsabilidad de quienes tienen el deber de velar por la salud y la vida de las personas y aplicar sanciones ejemplares, así como se hizo en el centro de salud de Wichansao.

