ESPECIAL//// Mercado La Hermelinda: 38 años sin servicios formales de agua potable y energía eléctrica

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  • Los 1,371 comerciantes tienen que comprar los elementales servicios a terceros que se “llenan los bolsillos” ilegalmente.

TRUJILLO/// El mercado autogestionario La Hermelinda, fundado en 1988 en el ex fundo de los hermanos Quezada, junto a la antigua acequia de regadío La Mochica, es hoy el mercado mayorista más grande de Trujillo y la principal despensa alimentaria de la ciudad. Sin embargo, tras 38 años de funcionamiento ininterrumpido, sigue operando sin servicios formales de agua potable ni energía eléctrica.

No se trata de un olvido ni de una demora administrativa. La permanencia de esta carencia durante casi cuatro décadas revela un patrón sistemático de omisión estatal que amerita una investigación a fondo.

Nos referimos solo al mercado La Hermelinda, al que con el tiempo en sus alrededores se han instalado otros mercados informales como: El Progreso, El Corralón de Los Rodríguez (verduras), Los Laureles (frutas), etc. Deben pasar los 5 mil todos los comerciantes instalados en esa zona.

LOS PROYECTOS EXISTEN, PERO NO AVANZAN

La asociación que agrupa a 1,371 comerciantes elaboró, desde los primeros años del mercado, los proyectos técnicos de agua potable y energía eléctrica con recursos propios. No fueron iniciativas improvisadas. Los expedientes fueron presentados ante Sedalib e Hidrandina, las entidades competentes para su ejecución.

Hoy, esos proyectos siguen archivados. “Duermen el sueño de los justos” en oficinas técnicas que, año tras año, encuentran nuevas observaciones, nuevos requisitos o simplemente optan por el silencio administrativo.

La pregunta clave es inevitable: ¿por qué ningún proyecto ha sido aprobado o ejecutado en 38 años?

Comerciantes que fundaron La Hermelinda.

DIRIGENCIAS QUE GESTIONARON, ENTIDADES QUE BLOQUEARON

Desde su fundación, bajo el liderazgo del presidente fundador Santiago Quipuscoa López, hoy retirado tras décadas de lucha, y con todas las directivas que le sucedieron, La Hermelinda ha gestionado formalmente la dotación de servicios básicos. Las solicitudes existen, los documentos existen, los expedientes existen.

Lo que no existe es voluntad de las empresas públicas para destrabar los proyectos. Técnicos de Sedalib e Hidrandina —cuyos nombres, cargos y decisiones deberían ser identificados— han sostenido, en la práctica, un bloqueo administrativo que condenó al mercado a la informalidad.

EL NEGOCIO DETRÁS DE LA INFORMALIDAD

La falta de servicios formales no generó un vacío. Generó un mercado paralelo. Ante la imposibilidad de acceder legalmente a agua y electricidad, los comerciantes fueron obligados a recurrir a terceros que proveen estos servicios de manera informal e ilegal, muchas veces con conocimiento y tolerancia de funcionarios públicos.

Aquí surge una línea central de investigación:

¿Quiénes son los proveedores informales de agua y energía en La Hermelinda?

¿Cuánto dinero se ha movido durante décadas por este sistema ilegal?

¿Qué funcionarios permitieron, avalaron u omitieron fiscalizar estas prácticas?

El agua y la luz, derechos básicos, se convirtieron en botín.

UN ABANDONO QUE PREPARÓ EL COLAPSO

La Hermelinda no colapsó de la noche a la mañana. La dejaron caer. El abandono institucional fue progresivo y funcional. Ordenanzas municipales que nunca se cumplieron, fiscalizaciones selectivas y una Municipalidad que jamás impulsó seriamente la ejecución de los proyectos de servicios básicos.

Este retiro del Estado creó el escenario perfecto para que se instale la ley del más fuerte. La violencia y el crimen que hoy golpean al mercado no son el origen del problema: son la consecuencia final de 38 años de negligencia oficial.

PROYECTO MODERNO SABOTEADO

Hace casi 40 años, La Hermelinda nació como una solución moderna. 1,371 comerciantes informales de la Parada de Olmedo se auto reubicaron en un predio de diez hectáreas, con reglas, organización y visión de formalidad. El Estado debía acompañar ese proceso con servicios, seguridad y planificación.

No lo hizo.

Por el contrario, permitió que los servicios básicos fueran tercerizados ilegalmente, que se consoliden mafias silenciosas y que el mercado crezca sin el soporte mínimo que cualquier ciudad exige.

PREGUNTAS QUE NADIE RESPONDE

A estas alturas, el problema ya no es técnico ni presupuestal. Es político y penalmente relevante.

Las preguntas que siguen sin respuesta son claras:

¿Quiénes fueron los funcionarios de Sedalib e Hidrandina que observaron o paralizaron los proyectos durante décadas?

¿Quiénes se beneficiaron económicamente del suministro informal de agua y luz?

¿Por qué nunca intervino la Contraloría ni el Ministerio Público?

Corresponde al nuevo directorio de SEDALIB y al de Hidrandina investigar e identificar quienes están lucrando con los servicios informales de agua potable y luz eléctrica en el mercado La Hermelinda.

Mientras tanto el Estado no puede exigir orden a un mercado que él mismo condenó a la informalidad durante 38 años.

 

Manuel Rodríguez



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