

Por:
Manuel Rodríguez Romero
Periodista
Cada 6 de agosto, cuando el Perú recuerda la gloriosa Batalla de Junín, la historia suele detenerse en la heroica carga de caballería que cambió el destino de la independencia sudamericana. Sin embargo, aún existe una deuda con quienes, desde las montañas de La Libertad, hicieron posible aquella gesta inmortal.
Me refiero a los Húsares de Usquil, aquellos valientes jinetes, arrieros y chalanes de la hacienda Chuquizongo y del distrito de Usquil, en la provincia de Otuzco, cuyo patriotismo quedó grabado para siempre en la epopeya libertadora.
Las investigaciones históricas han permitido rescatar una verdad que durante mucho tiempo permaneció relegada: numerosos hombres y caballos provenientes de esta tierra liberteña integraron el contingente que acompañó al sargento mayor Andrés Rázuri (San Pedro de Lloc), contando además con el decidido apoyo del prócer otuzcano Luis José de Orbegoso. Aquellos hombres no buscaron honores ni recompensas. Respondieron al llamado de la patria con la convicción de que la libertad valía cualquier sacrificio.
El 6 de agosto de 1824, en la pampa de Junín, cuando parecía que la batalla se inclinaba a favor del ejército realista, el arrojo de aquellos jinetes cambió el rumbo de la historia. Su carga de caballería fue decisiva para alcanzar la victoria. En reconocimiento a esa hazaña, el Libertador Simón Bolívar bautizó al regimiento con el nombre de Húsares de Junín, inmortalizándolo como símbolo del valor y del patriotismo peruano.
Como exdecano regional del Colegio de Periodistas del Perú – Consejo Departamental de La Libertad y exvicedecano nacional del Colegio de Periodistas del Perú, considero que recordar esta historia no es solo un acto de justicia, sino un deber con nuestra identidad. Los pueblos que olvidan a sus héroes terminan perdiendo parte de su propia memoria.
Usquil no solo aportó hombres y caballos. Entregó hijos dispuestos a luchar por un país libre. Desde aquellas montañas partieron hombres sencillos que jamás imaginaron que sus nombres quedarían unidos a una de las mayores victorias de la independencia americana.
Hoy corresponde reivindicar ese legado y transmitirlo a las nuevas generaciones. La historia del Perú no pertenece únicamente a las grandes ciudades; también fue escrita por comunidades andinas que, con valentía y desprendimiento, contribuyeron a forjar la República.
Que el ejemplo de los Húsares de Usquil nos inspire a fortalecer nuestra identidad regional y nuestro compromiso con el país. Honrar su memoria es reconocer que la libertad del Perú también cabalgó desde Otuzco y desde La Libertad.
Gloria eterna a los Húsares de Usquil. Su ejemplo seguirá cabalgando por los caminos de la historia y permanecerá vivo en el corazón agradecido de todos los peruanos.

