
Por:
Carlos Ramos G.
Comunicador Social
Lo de la placa recordatoria por el Bicentenario de la Independencia de la Intendencia de Trujillo, que pretendía perennizar en el monumento a la libertad el nombre del presidente transitorio Francisco Sagasti, me hace recordar al juego infantil “El Gran Bonetón”, que recrea la forma como los adultos suelen eludir sus responsabilidades.
Este juego tiene el estribillo, para salir del embrollo, que dice: «No fui yo, fue el gran bonetón». Nunca se sabe quién es el culpable. Hoy estamos viviendo la misma situación, solo que ya no es un juego, sino una ofensa o una injuria a la patria.
Y es que, en días recientes, la gente a través de las redes sociales levantó su enérgica voz para protestar por el daño que hacían a la base de mármol, sobre la cual descansa el monumento símbolo de la Independencia de Trujillo, proclamada el 29 de diciembre de 1820.

A las personas que cruzaban por la Plaza de Armas, les llamó la atención que alguien, muy ingenuo o muy obediente, picoteaba la alegoría de mármol del monumento, a fin de colocar una placa recordatoria por el Bicentenario de la Independencia, que en la parte inferior llevaba el nombre del presidente Francisco Sagasti.
Estas personas se preguntaban quién había dado la orden para tal despropósito. Como era lógico, pensaron que la orden habría sido impartida desde la Municipalidad de Trujillo. Los agentes de Seguridad Ciudadana, que siempre vigilan la zona, ni siquiera preguntaron porque hacían agujeros en el mármol. ¡ Increíble !

La placa, tras la razonable protesta de la gente, finalmente fue guardada y bien guardada, que nadie sabe ahora quién la tiene y nadie da explicaciones claras y precias de lo acontecido. De quién surgió la tremenda idea de colocar la placa en el monumento?
La Municipalidad Provincial de Trujillo, a través de un comunicado, tiró la primera piedra, al señalar que no ha dado ninguna autorización al Proyecto Especial del Bicentenario, para que coloque una placa recordatoria en el monumento a la libertad (a “La Libertad”, dice el comunicado por error de su área de Imagen). Al final dice que se reserva el derecho de iniciar las acciones legales contra quienes resulten responsables. Se espera la denuncia.
Por su lado, la Comisión Oficial del Bicentenario de La Libertad, que preside Manuel Llempén y que tiene como secretario general a Francisco San Martín, repelió la acusación de la comuna al decir que “protesta enérgicamente por el intento de deteriorar nuestra histórica Plaza de Armas, al colocar una placa sobre nuestro monumento emblemático. Se trata de una agresión intolerable”.
Agrega: “Responsabilizamos a la Municipalidad de Trujillo y a su comisión provincial por este acto que deshonra al pueblo de La Libertad y debemos evitar a toda costa”. La comisión del Bicentenario de Trujillo la encabeza el controvertido ex presidente de la Beneficencia Pública, Constante Traverso.
Uno a uno va el score del partido entre la Municipalidad de Trujillo versus Comisión Regional del Bicentenario. Quién tiene la verdad?, ¿quién quiso “franelear” al Presidente Sagasti?, ¿De dónde salió el dinero para hacer la placa?. Vaya a saber.
Hasta el momento, no es clara la cosa. El pueblo trujillano merece saber a verdad de tremenda afrenta contra el ícono histórico de la proclamación de la Independencia de Trujillo, que el próximo 29 de diciembre cumple 200 años.

