
Por:
CARLOS CAMPOS SANTISTEBAN
Comunicador Social
Las elecciones regionales y municipales del domingo 4 de octubre dejan en La Libertad un nuevo escenario político que merece ser analizado con serenidad. Más allá de los triunfos y derrotas de los candidatos, el mensaje principal de las urnas es que el electorado liberteño ha distribuido su confianza entre varias fuerzas políticas y ha producido un mapa distinto al que conocíamos en anteriores procesos.
En la elección para el Gobierno Regional de La Libertad, el flash electoral de Datum colocó en los primeros lugares a Elías Rodríguez Zavaleta, de Podemos Perú, con 24,4%, seguido de Aldo Carlos Mariños, de Somos Perú, con 21,9%. En tercer lugar apareció Elmo Palacios, del Partido Patriótico del Perú, con 18,3%, y en cuarto lugar Julio César Morán, del Partido Aprista Peruano, con 10,3%.
Como ninguno alcanzó el 30% requerido, el escenario planteado es el de una segunda vuelta regional para el 29 de noviembre, entre las dos fórmulas que finalmente queden habilitadas según el cómputo oficial.
Aquí aparece la primera lectura política: La Libertad no entregó un mandato mayoritario en primera vuelta. El electorado se fragmentó y obligó a los dos primeros candidatos a buscar ahora nuevos respaldos. Eso significa que los votos obtenidos por las demás candidaturas adquieren una importancia especial en la nueva etapa.

EL FACTOR TRUJILLO
En la provincia de Trujillo se observa otro fenómeno importante.
Con las actas contabilizadas hasta este momenjto, el Partido Patriótico del Perú registraba 26,7% para la elección provincial, seguido de Podemos Perú con 17,504%, Somos Perú con 10,408%, Alianza para el Progreso con 10,321% y el Partido Aprista Peruano con 8,69%.
El flash de Datum había colocado como primeros candidatos a Rony Arbaiza, del Partido Patriótico del Perú, con 23,6%, y a Víctor de la Cruz, de Podemos Perú, con 18,9%.
Aquí hay un dato político que no debe pasar desapercibido: APP, organización que durante varios procesos electorales tuvo una fuerte presencia en La Libertad y particularmente en Trujillo, ya no aparece encabezando la votación provincial ni regional.
Esto no significa que una organización política haya desaparecido del mapa electoral. Significa, simplemente, que el voto de los trujillanos está mostrando una mayor dispersión y que nuevas opciones han logrado ocupar espacios que anteriormente tenían otras agrupaciones.
¿QUÉ NOS DICEN LOS DISTRITOS?
La elección provincial tampoco puede entenderse mirando solamente el centro de Trujillo. La provincia está formada por realidades sociales y electorales muy diferentes.
La Esperanza, El Porvenir, Florencia de Mora y Alto Trujillo concentran importantes sectores populares, mientras Víctor Larco, Huanchaco y Moche tienen características económicas, urbanas y territoriales diferentes. A ello se suma el propio distrito de Trujillo.
Por eso, el resultado provincial debe ser leído como la suma de distintos comportamientos electorales y no como un solo voto homogéneo.
LA SIERRA TAMBIÉN HABLA
No debemos analizar La Libertad solamente desde Trujillo.
Las provincias andinas tienen un peso político considerable. Los resultados muestran que existe una geografía electoral diferenciada entre la costa y la sierra.
Un ejemplo es Sánchez Carrión, donde, con 92,488% de actas contabilizadas, Alianza para el Progreso registraba 35,718%, Somos Perú 32,276% y Podemos Perú 20,635%.
Este tipo de resultados demuestra que el voto liberteño no puede ser explicado únicamente desde la capital regional.
La próxima segunda vuelta regional tendrá necesariamente que mirar hacia las provincias andinas, la costa y los diferentes sectores sociales de La Libertad. Cada territorio tiene sus propias demandas y prioridades.
La lección para todas las organizaciones políticas es clara: los votos no son propiedad de ningún partido.
El ciudadano puede cambiar de opción de una elección a otra y puede separar perfectamente su voto regional del municipal.
EL GRAN DESAFÍO: GOBERNAR DESPUÉS DE GANAR
Pero una elección no termina cuando se cuentan los votos.
Comienza una etapa mucho más importante: la de gobernar.
La Libertad necesita respuestas concretas frente a la inseguridad ciudadana, infraestructura, salud, educación, agua y saneamiento, agricultura, carreteras, empleo y desarrollo económico.
En Trujillo, además, existen problemas urbanos que no pueden seguir esperando: transporte, seguridad, limpieza pública, expansión urbana, recuperación de espacios públicos y servicios municipales.
Por eso, más allá de quién resulte finalmente elegido, la ciudadanía tiene derecho a exigir que las promesas electorales se conviertan en planes, presupuestos, obras y resultados verificables.
UN MENSAJE PARA LOS NUEVOS ALCALDES
Los próximos alcaldes distritales tendrán también una enorme responsabilidad.
El voto popular les entrega autoridad, pero no les entrega un cheque en blanco.
Los ciudadanos deberán vigilar sus gestiones, mientras los medios de comunicación tenemos la responsabilidad de informar, fiscalizar y preguntar.
La nueva administración municipal debe entender que una elección se gana con votos, pero la legitimidad se construye con transparencia, eficiencia y resultados.
LA SEGUNDA VUELTA REGIONAL
La eventual segunda vuelta entre Elías Rodríguez y Aldo Mariños —sujeta al resultado oficial definitivo— abre una nueva etapa.
Ya no se tratará solamente de conservar los votos obtenidos el 4 de octubre. Cada candidatura tendrá que explicar qué propone para las provincias, cómo enfrentará la inseguridad, qué hará con la salud y educación y cuál será su política para las zonas rurales y andinas.
También tendrá que convencer a los electores que votaron por las otras opciones.
Y aquí está la esencia de la democracia: nadie puede considerar que los votos de los demás candidatos le pertenecen automáticamente.
Los ciudadanos son libres de volver a evaluar sus opciones.
UNA NUEVA PÁGINA
Las elecciones del 4 de octubre han dejado un mensaje que no debería ser ignorado: La Libertad está políticamente en movimiento.
Hay cambios en el Gobierno Regional, cambios en la correlación municipal y cambios en el comportamiento de los electores de Trujillo y sus distritos.
Ahora corresponde a las autoridades electas demostrar que entendieron ese mensaje.
Y a los ciudadanos nos corresponde hacer nuestra parte: informarnos, fiscalizar y no abandonar la política después de votar.
Porque la democracia no termina cuando se cierran las urnas.
Comienza precisamente al día siguiente.

