LA HERMELINDA/ El sueño de ser el mejor mercado del Perú no está perdido

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LA HERMELINDA/ El sueño de ser el mejor mercado del Perú no está perdido

*Declara su líder fundador Santiago Quipuscoa, quién recuerda que el mismo día que la alcaldesa Miriam Pilco los erradicó de la Parada de Palermo se fueron al terreno que hoy ocupan.

 

ESPECIAL/ Por: Manuel Rodríguez R.

El 23 de noviembre de 1988 la entonces alcaldesa de Trujillo, Miriam Pilco Deza, no “entro en vainas” y en forma decidida  erradicó La Parada de Palermo, en el jirón Olmedo, bajo el argumento de ser un peligroso foco infeccioso, es decir un latente peligro para la salud pública.

Ella planteó la alternativa, para que los comerciantes informales fueran reubicados a un terreno cerca a Los Sapitos, junto a la carretera Industrial. Los comerciantes ya estaban advertidos, que en cualquier momento se ejecutaría la drástica y necesaria disposición de la autoridad municipal.

Un año antes, el 8 de octubre de 1987, se había constituido la Asociación de Comerciantes del Complejo Comercial Autogestionario de Trujillo (ACCCAT), bajo el liderazgo de un joven comerciante, que trabajaba en La Parada junto a su madre Zoila, una dama de “armas tomar”. El 70% de los socios eran mujeres y la mayoría madres solteras.

Santiago Quipuscoa en la inauguración de La Hermelinda en noviembre de 1988.

 

Santiago Quipuscoa López, acostumbrado desde muy niño al duro trabajo, miró el futuro y no desmayó hasta comprar por 4,500 millones de soles las 10 Hás en el fundo de los hermanos Quezada Angulo, para fundar el mercado autogestionario La Hermelinda, luego de descartar los fundos: Prisma y La Esperancita.

Por eso, cuando la “Thatcher Trujillana”, como la llamaban a Miriam Pilco, decidió erradicar La Parada de Palermo, ese mismo día los comerciantes se trasladaron a su propio terreno y sin nivelarlo instalaron sus puestos, con palos y esteras. La visión de Santiago Quipuscoa había funcionado. Era el inicio de un gran proyecto.

Santiago Quipuscoa, estudiante de la GUE “José Faustino Sánchez Carrión” y compañero de aula del actual alcalde Daniel Marcelo Jacinto, pasó su juventud en el duro ajetreo de consolidar el mercado La Hermelinda y convertirlo en el más grande y más moderno del Perú, para lo cual pidió la participación del Colegio de Arquitectos de La Libertad. Años más tarde logró el reconocimiento de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT).

Fue el primer presidente de los comerciantes de La Hermelinda. Su sueño y el de los demás directivos fue hacer un mercado ordenado, limpio y seguro, pero este objetivo debía hacerlo con el apoyo de las autoridades. Los proyectos para tener agua potable y energía eléctrica “duermen”, desde hace años,  en los escritorios de los burócratas de Sedalib e Hidrandina. Los dueños de los puestos tienen estos servicios a través de terceros y expuestos a siniestros. ¿A quiénes no les conviene que tengan los servicios formales de agua y energía eléctrica?. Vayan a saber.

Han transcurrido 32 años. La Hermelinda, con el tiempo, por el desinterés de las autoridades y los agudos conflictos internos de sus directivos, se convirtió no solo en un peligroso foco infeccioso, que atentaba contra la salud pública, además de otros males, como la delincuencia, la prostitución, invasión de puestos, etc.

Hace un año la Municipalidad Provincial de Trujillo pretendió cerrar el mercado para ordenarlo, pero luego siguió igual, hasta que llegó la pandemia y detonó la “bomba de tiempo”, que obligó al alcalde Daniel Marcelo a cerrar temporalmente La Hermelinda. Los 1,371 puestos de venta están cerrados hasta que los dueños y/o conductores se adecúen a las normas sanitarias para evitar el contagio del COVID-19.

Santiago Quipuscoa, aun cuando está alejado de las lides dirigenciales, no pierde la esperanza de ver al mercado autogestionario La Hermelinda, en un centro de abastos emblemático, tal como lo visionó en los primeros años. Tiene la experiencia y la capacidad, confiesa, tras reconocer, como autocrítica, que los errores (de los comerciantes) y la “indiferencia” de las autoridades “lo estamos pagando, pero “la esperanza no se ha perdido”.

Frente al problema de La Hermelinda, agravado por la pandemia del COVID-19, tiene alternativas que las plantea y espera que las autoridades las acojan, dejando de lado intereses subalternos y pensando que el fin más alto es la salud y la vida de las personas.

 

Estas imágenes del comercio informal en los alrededores del mercado La Hermelinda no deben repetirse más. Debe ser un mercado limpio, ordenado y seguro.

La primera medida para reabrir el mercado debe ser la fumigación total de los 101,400 metros cuadrados que tiene el mercado La Hermelinda. La segunda medida, el descarte del COVID-19 con prueba molecular a cada uno de los socios o conductores de puestos. Sólo deben trabajar los comerciantes que resulten negativo con acreditación de la Autoridad de Salud.  

La tercera medida, la acreditación de los dueños  y/o conductores de puestos y que cada comerciante tenga una ficha o carnet y aprobar el Reglamento de Funcionamiento. La cuarta, la señalización de separación social, entre comprador y vendedor, y los círculos de separación de comprador a comprador, fijando el aforo respectivo.

Explica que una medida adicional es que los comerciantes elaboren una bolsa básica de productos alimenticios, y también el sector de frutas, con un costo mínimo a un costo máximo, para que los compradores no demoren en el mercado. Ahora –afirma- la reapertura del mercado debe ser gradual, hasta completar, de acuerdo a las condiciones, los 24 rubros de productos.

Quispuscoa señala que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones debe prohibir que los carros de carga pesada circulen por la avenida Federico Villarreal, aquellos que no van a descargar al mercado La Hermelinda, pues para ellos es la vía de Evitamiento.

También plantea que las avenidas 8 de Octubre, Los Laureles, Villarreal y La Unidad deben ser declaradas zonas rígidas. No deben estacionarse carros ni carretillas, así habrá libre tránsito para la circulación de buses, micros y combis que transportan pasajeros.

Por otro lado, la carga y descarga de productos en  La Hermelinda debe ser desde las 8 de la noche hasta las 5 de la mañana, mientras que en el interior del mercado deben circular sólo carretillas de madera. Las carretillas son para llevar los productos desde la zona de descarga a los puestos, siguiendo la señalización interna, entradas y salidas.

Santiago Quipuscoa comenta que el orden en los mercados debe mantenerse. “Los comerciantes debemos respetar las normas, los compradores también, para bien de la población”, declaró, añadiendo una recomendación: prohibir el comercio ambulatorio al interior de La Hermelinda, que es una competencia desleal para los comerciantes formales.

 

Manuel Rodríguez



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