HISTORIA POLÍTICA/ Pedro Lino Díez Canseco Tovar, héroe de la revolución de Trujillo

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PEDRO LINO DIEZ CANSECO TOVAR, HÉROE DE LA REVOLUCIÓN DE TRUJILLO

Escribe
Blasco Bazán Vera.
Siempre que se ha tratado conocer la vida de los héroes apristas, la de Pedro Canseco quedaba un tanto en la oscuridad por la falta de datos y era así, porque este héroe aprista le gustaba ser llamado simplemente como PEDRO CANSECO, nada más.
Ahora, descubierta, podemos afirmar qué: Pedro Canseco se llamaba PEDRO LINO DIEZ CANSECO TOVAR,
Que nació en Lima el año1898. Hijo de don Pedro Diez Canseco Recavarren y doña Augusta Tovar Bohorquez. Fueron sus hermanas: Julia Rosa, Ana María y Jesús Elías. Pedro llegó el año1908 para radicar en Trujillo.
Primero, su casa en Trujillo, estaba ubicada en la Plaza de Armas donde ahora está edificado el Hotel de Turistas u hotel “Los Libertadores”.
Su instrucción Primaria y Secundaria las recibió en los gloriosos colegios “Centro Viejo” y “San Juan”, respectivamente.
Sirvió en el regimiento de artillería y fue campeón de Tiro Juvenil de Trujillo. No siguió estudios superiores pues se fue a trabajar al Valle Chicama, radicando, por casi 2 años, en casa de la familia Paredes Aguilar.
Vuelto a Trujillo, su padre le regaló un automóvil que Pedro Lino lo usó como taxi. En este trayecto conoció a Jorge Idiázquez Ríos quien aprende a manejar en el auto de Pedro Diez Canseco y a la vez, nació una franca amistad entre ellos.
El año 1922 contrajo matrimonio en Trujillo con Agripina Cáceda Muñoz, donde nacieron: Alejandro, Guillermo y Ernesto. Luego hasta el año 1931 vivió en el interior del Callejón Armas sito en la 2da.cuadra de la calle Almagro de Trujillo para finalmente residir en la primera cuadra de la calle Pedro Muñiz, donde trabó amistad con los jóvenes José Vascones, Alberto Ruiz, Félix Tapia y Benigno Azabache.
El año 1931 se afilió al Partido Aprista Peruano y un año después, el 7 de julio de 1932, a las 2 de la mañana, estuvo entre los primeros asaltando y tomando el cuartel militar O’ Donovan de Trujillo durante la más bella Revolución habida en el Perú realizada por el APRA en busca de la implantación de una verdadera justicia social.
Pedro Lino Diez Canseco Tovar, quien le gustaba que simplemente lo llamen: Pedro Canseco, con su cañón Krupp, arrebatado a los militares la mañana del 7 de julio, estuvo en las luchas encarnizadas que los apristas realizaron durante la toma de la comisaría de la calle Independencia, en La Floresta y, la más terrible y heroica, ejecutada en la Av. Mansiche, el 11 de julio de 1932.
Decimos terrible y heroica, porque las tropas al mando del jefe militar Ruiz Bravo iniciaron la batalla final contra los apristas, bajo el rugir de sus aviones, el bombardeo marítimo y la arremetida de su numerosa fuerza terrestre, desde las 5 de la mañana del 11 de julio, donde jugó un papel importante el famoso cañón Krupp manejado por Pedro Canseco, cuyos disparos semejaban a notas salidas del pentagrama de la esperanza.
A la una de la tarde de ese 11 de julio, el ejército venció a los apristas y Pedro Canseco, evitando ser capturado, con la mayor naturalidad del valiente, se despidió de su cañón y enrumbó hacia su hogar. Tomó el camino de la calle Nápoles, volteó a la izquierda hacia la calle Salaverry, pasó la calle Jorge Chávez y llegó a la calle Pedro Muñiz, ingresó a su hogar; pero a los pocos minutos llegó la policía, lo capturó, pusieron sus brazos hacia atrás y le amarraron sus muñecas con alambre. Estaba detenido.
Pedro Canseco, al centro de sus captores, hincada su espalda por la punta de la bayoneta y sometido a crueles vejámenes, fue conducido, a pie, hacia el óvalo Mansiche donde lo esperaba su compañero campesino, Ignacio Mostacero y el sargento Vivanco, que ya habían sido capturados, por la misma hazaña.
Cerca de las 5 de la tarde de este 11 de julio, mayor Daniel Matto al mando de la Corte Marcial, inició el juicio sumario contra los revolucionarios apristas comprometidos en la toma del cuartel O’Donovan, decidiendo fusilarlos en mismo ovalo de la Av.Mansiche. El mayor Daniel Matto, no los juzgó y ordenó sacar a los 3 prisioneros y llevarlos hacia la plataforma del óvalo.
Ante este atropello, Pedro Canseco reclamó ser juzgado pero el jefe del escuadrón de la muerte, ordenó que los 3 prisioneros sean fusilados inmediatamente y se inició el macabro momento.
Uno a uno fue conducido. Primero fue Mostacero, que al grito de ¡Fuego!, cayó muerto. Luego fue llevado Pedro Canseco. Subió las gradas hacia la plataforma del óvalo Mansiche, logró zafarse del alambre que ataba sus muñecas, abrió su camisa saltando los botones y con voz estentórea gritó ¡apunten cobardes! ¡Viva el APRA! y cayó, fusilado, esa tarde del 11 de julio de 1932.Igual suerte corrió el sargento Vivanco.
Esta es la historia de la vida heroica y valiente del militante aprista Pedro Canseco o Pedro Lino Diez Canseco Tovar, que a pesar de los años transcurridos, renace como el Ave Fénix para encender el sentido revolucionario de todos los peruanos.

Manuel Rodríguez



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