

Escribe:
Manuel Rodríguez Romero
Periodista
¡ Feliz Año Nuevo ¡. Es muy posible que muchos hayan esperado las 12 de la noche de ayer para dar vuelta apresuradamente la última hoja del almanaque de un año que pasa a la galería de los tristes recuerdos. Ya pasó. Ahora nos queda la fe y la esperanza de un año mejor, no solo este sino todos los venideros. Merecemos una vida digna.
Esta mañana, al leer lo diarios locales (de Trujillo), encontré en Panorama Trujillano una noticia que me llenó de mucha satisfacción. Se trata de la reapertura del comedor popular “Fray Martín de Porres” de la Sociedad de Beneficencia Pública de Trujillo (SBPT), que funcionaba en Independencia 309 y que había sido cerrado hace año y medio por una decisión jalada de los pelos del entonces presidente del directorio Constante Traverso Flores.

Digo que me llenó de mucha satisfacción, primero porque el comedor popular, que reabrirá sus puertas el 4 de enero entrante, en la esquina Junín-Zepita, beneficiará a muchas personas necesitadas, aquellas que merecen mayor atención de las autoridades por su vulnerabilidad; y segundo, porque el comedor Fray Martín de Porres fue una obra social que empezó en 1993 cuando el directorio lo presidía el doctor Luis Contreras Zavaleta (+) y lo integramos, entre otros, Francisco García Calderón, Koki Kobashiwaga, Manuel Rodríguez Romero, etc.
El comedor popular por entonces fue creado pensando en los trabajadores de la calle, lustrabotas, canillitas, limpiadores de carros y otros de escasos recursos económicos. Empezó vendiendo el menú nutritivo a tan solo 50 céntimos cada uno y tenía capacidad para 120 personas. Mereció el aplauso de los trujillanos.
Llena de satisfacción que estas obras sociales en lugar de ser cerradas se crearan otras para servir a más y mejor a quienes necesitan apoyo humanitario. La Beneficencia debe aprovechar la iniciativa del alcalde provincial de Trujillo, José Ruíz, padrino de la reapertura, de trabajar articuladamente con la Municipalidad para poner en marcha obras sociales en favor de los niños y niñas, hombres y mujeres en desamparo, a los adultos mayores necesitados, etc.
Y aquí viene una recomendación que cae a pelo. Hacer realidad el albergue para niños huérfanos, para lo cual la familia Ganoza-Delfín donó un terreno de casi 10 Hás en el ex fundo Santo Tomas, tras del ex complejo deportivo Chicago. La donación de dicha familia trujillana fue concretada en 1993 cuando fue presidente del Directorio de la SBPT Luis Contreras.
La escritura pública, cuya copia obra en mi poder, señala que el 50% del terreno donado debe servir para financiar la construcción del albergue para niños huérfanos. Sigue en propiedad de la SBPT y al parecer ha sido alquilado para fines ajenos, sin respetar la decisión de los donantes, corriendo el riesgo de revertir.
En fin. Esta es otra deuda social que tiene la Beneficencia con Trujillo. El albergue de niños huérfanos puede ser levantado uniendo recursos y esfuerzos con la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT) aprovechando la buena predisposición del alcalde José Ruiz. Los niños serán los eternos agradecidos. Hagámoslo por ellos.

