ENTREVISTA/ Arquímedes Herrera: “Conocí a César Acuña cuando era mi alumno”

PROF. ARQUIMEDES HERRERA
  • “Era destacado, bondadoso y condenaba la injusticia.

  • Esta entrevista fue publicada en el año 2004 e incluida en el libro:” César Acuña/ Se hace camino al andar», de Jorge Díaz Herrera.

Por:

Manuel Rodríguez R.

Periodista

 

Por casualidad hace poco me encontré por las calles de la ciudad con el profesor Arquímedes Herrera Alvarez, y en la conversación me refería que en 1969 había sido profesor de César Acuña Peralta, en su tierra natal: Tacabamba. El siguiente diálogo fue interesante, ameno y revelador.

– ¿En que circunstancias conoció a César Acuña?

– En 1969 tuve la suerte de trabajar en el colegio nacional de Tacabamba (Chota, Cajamarca). Ahí conocí a César Acuña cuando era alumno del plantel. Como entonces el horario era partido (tarde y mañana) traía su fiambre, Su padre (Héctor) se dedicada a la agricultura y ganadería.

Recuerdo que con tres o cuatro compañeros iba a comer su fiambre tras el plantel, a la orilla de un chorrito de agua.

Casa en Tacabamba donde vivió César Acuña, cuando estudiaba primaria y secundaria.

– ¿Qué recuerda de él?

– Fue cuando lo encontré comiendo y me dijo profesor sírvase una huma. Yo le dije: Cesitar muchas gracias, pero yo quisiera que me regales un choclo de tu chacra y efectivamente la otra semana me llevó un choclo grande, sancochado y muy sabroso. Ese gesto reflejaba su bondad.

– ¿Cuál era la percepción que tenía del alumno César Acuña?

– César fue un adolescente muy educado, moral, netamente humanista. Como alumno formó parte de un movimiento juvenil de reivindicación a Tacabamba. Los jóvenes generaron una protesta porque no estaban conformes con la situación social y educativa del colegio. El cursaba el segundo año de secundaria.

Fue en estas circunstancias que llegué a Tacabamba. Encontré una especie de movimiento reivindicativo. César tenía una visión clara y sus planteamientos tenían un sentido humano. Cuando se le preguntó que opinaba sobre las haciendas, nos respondía que le dolía mucho ver tanta explotación y la situación de los campesinos.

El niño César Acuña con papá Héctor en Ayaque.

– ¿Cuál era su rendimiento académico?

–  Como alumno fue el mejor. Había dos secciones y él tenía las mejores notas. Cuando me retiré del plantel supe que había logrado el Premio de Excelencia y que vino a postular a la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) e ingresó a la Facultad de Ingeniería Química.

Siendo universitario decidió sostenerse económicamente por su cuenta, pues tenía hermanos menores que tenían también la necesidad de estudiar. Crea la Academia Pre Universitaria Ingeniería, que tuvo la oposición de alguna gente de la UNT, pero su perseverancia y su fortaleza de emprendedor hizo que la academia prevalezca y se convierta en la mejor. Para mi y sus profesores fue y es un orgullo que haya prosperado como empresario y promotor educativo.

La satisfacción fue mayor cuando supe que César Acuña en su academia daba medias becas para los hijos de los maestros y los policías. Si los alumnos eran de Tacabamba también. Era y es bondadoso, le gusta ayudar a los que menos tienen. Ese valor lo tiene desde que era estudiante de secundaria, desde que lo conocí.

Academia Ingeniería en Trujillo. Acuña empezó como empresario.

-¿Díganos profesor cual era la situación económica de César Acuña cuando era alumno de secundaria?

– Su situación económica era muy modesta. Venía de abajo, de padres agricultores, pero lo importante fue la orientación que ellos le dieron (doña Clementina y don Héctor). El por su parte estudió con sacrifico y esfuerzo. Era ejemplar, como hasta ahora. En el norte César Acuña es una persona que representa por un lado el desarrollo personal, con esfuerzo propio, y por otro lado sabe dirigir las empresas con talento y humanismo.

– ¿Esas cualidades acaso lo llevaron a ser hoy político?

– Efectivamente las fortalezas de César lo llevaron a ser invitado en los años 85 a postular como diputado por la Izquierda de Alfonso Barrantes Lingán. Desde aquella época tiene mucha vocación e inclinación por la política de servir a la comunidad, que es una expresión de formación desde su niñez. El humanismo que practica lo demostró ya en su colegio, en la universidad, en la academia, en sus universidades y en la política.

– ¿Cuál es la percepción que tienen los maestros de él?

– Los maestros lo consideran como un maestro, pese a que es de profesión ingeniero químico. Pero su vocación neta es de maestro, de ahí que siempre está con ellos y con los alumnos desde hace más de 25 años. Su identificación es tal que los apoya en su realización profesional, dándoles capacitación gratuita, dando maestría a bajo costo y dando complementación académica a los que egresan de institutos, con facilidades económicas. Además, da categoría especial a los hijos de los maestros para que estudien una carrera universitaria. Ha capacitado en forma gratuita a más de 50 mil maestros desde el 2002. Por todo esto los maestros están muy agradecidos.

– ¿Porqué cree que apoya al maestro y a la educación?

– El siempre ha sostenido desde el colegio que sin educación no hay desarrollo y por lo tanto progreso. Por eso él se dedicó al estudio, con sacrificio y esfuerzo y era consecuente en que sólo con estudio se puede triunfar y progresar. Por eso es que apoya la educación de los niños. Se que tiene una fundación con muchos jardines en los cuales da educación gratuita a miles de niños pobres y un programa de salud para familias necesitadas. Y en sus universidades otorga facilidades en el pago de sus pensiones a quienes no tiene n recursos y son buenos alumnos.

Feliz de reencontrarse con su gente.

– ¿Tiene una anécdota o recuerdo del alumno César Acuña?

Bueno, la anécdota es ésta. Cuando me invitó a comer una humita, que era parte de su fiambre que llevaba al plantel. No lo acepté porque comprendí que era su alimento de medio día, mas bien le dije en broma que me trajera un choclo de su chacra y lo hizo a la otra semana.

– ¿Qué nos puede decir de sus padres?

– Doña Clementina y don Héctor tenían al trabajo y la educación como valores, así como la honradez, la transparencia y la colaboración. La señora Clementina recuerdo verla que regalaba maíz, arveja o cualquier otro producto que cosechaba a las personas que necesitaban. Era un amor de gente, muy buena y humanitaria.

– ¿Y que puede decir ahora de César Acuña?

– No me sorprende que sea una persona de éxito. Desde adolescente se proyectaba como un hombre de bien y de espíritu emprendedor. Hoy que está en la política es un digno representante del pueblo. Merece ser congresista y porqué no mandatario del país. Tiene mejores cualidades que quienes han llegado al poder y de otros que vienen postulando a la presidencia.

EL niño César con su papá Héctor y su mamá Clementina y familia frente a su casa en Tacabamba.

 

 

Manuel Rodríguez



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