

Escribe:
Manuel Rodríguez R.
Periodista Colegiado
Hace unos días abordamos el tema referente al perfil que debe tener el nuevo presidente del país, que debe ser elegido en abril del 2021 y dijimos que éste debe ser un político o líder solidario, que gobierne con rostro humano y sintonice con las clases populares y más necesitadas.
Paralelamente a la elección del presidente, en la misma fecha, se realizarán las elecciones para elegir a los 130 congresistas de la república. En consecuencia, los peruanos, para elegir bien, debemos saber cuáles son las funciones de un congresista.
Tiene tres funciones: representar y por lo tanto se debe a todos los peruanos, a los que debe escuchar sus demandas; legislar, pues a través del debate consigue acuerdos con sus colegas para proponer, revisar y aprobar leyes que beneficien a todos los peruanos; y fiscalizar, para el efecto investiga a las instituciones del Estado, para asegurar que cumplan con sus funciones con transparencia y eficacia.
Estas tres funciones congresales son labores no tan fáciles, que digamos, que necesitan ser desempeñadas por personas idóneas, es decir preparadas y formadas en valores, capaces y eficientes. Además, los congresistas deben poseer la pre disposición de servir a las mayorías más necesitadas, en otra palabras vocación de servicio.
Estas son, sin duda, funciones delicadas y responsables, que tienen que desempeñar los congresistas, elegidos para presentar propuestas de ley, debatirlas y aprobarlas en beneficio de las grandes mayorías, a fin de contribuir al equitativo desarrollo social.
Revisando las listas de pre candidatos al Congreso de los distintos partidos políticos, al menos en lo que concierte particularmente a La Libertad, nos damos con la gran sorpresa que el 85% de ellos son unos perfectos desconocidos y solo el restante tienen una u otra connotación política o de otra índole social.
Los partidos políticos han tomado muy a pecho eso de poner en sus listas rostros nuevos y han escogido o designado en forma improvisada a sus precandidatos. Cuando se dice que queremos rostros nuevos, no se refiere a que sean perfectos desconocidos, no, sino políticos que no han tenido oportunidad de participar en candidaturas.
Parte del perfil de los nuevos rostros como candidatos, debe ser el apego social de éstos, en otras palabras, que hayan tenido siquiera un mínimo de labor social, que hayan trabajado cerca al pueblo atendiendo sus necesidades. Este creo que debe ser el requisito fundamental de todo aspirante a pre candidato o candidato a ocupar cargos políticos.
Sólo dos partidos en La Libertad se salvan de esta crítica constructiva. No lo hacemos de “mala leche”, sino en aras de construir una democracia más sólida, que debe ser impulsada con un praxis política docente y docente.

