
Escribe:
Miryam Roncal Z.
La nueva configuración de nuestro nuevo mundo ha acelerado la cuarta revolución industrial, abriendo camino a nuevos modelos de negocios e ingresando a la ECONOMIA DIGITAL generando de esta manera drásticamente cambios en las organizaciones e incrementando la brecha digital en la que ya nos encontrábamos previa a esta crisis; lo cual pone de manifiesto la necesidad de desarrollar nuevas competencias y habilidades, especialmente transversales y digitales.
En ese sentido, se ha incrementado la demanda de las habilidades, competencias y herramientas digitales por parte de las compañías. Por tal razón, equiparse de ellas ya no es simplemente algo voluntario, sino absolutamente indispensable para materializar las oportunidades y minimizar los riesgos preparándonos así para enfrentar los desafíos y mantener vigente nuestra empleabilidad.
Una persona es empleable cuando sabe movilizar sus competencias, que son recursos personales (conjunto de saberes) que abarcan los conocimientos (Saber), actitudes (Saber Ser) y las habilidades y destrezas (Saber Hacer) y emplearlas para responder a situaciones determinadas y complejas. Por ello, la EMPLEABILIDAD se demuestra a través del desempeño, el cual es observable, medible y, por tanto, evaluable. Así mismo las competencias y habilidades se visualizan, actualizan y se desarrollan con la capacidad.
Las competencias y habilidades determinan entonces el presente de la persona, en cambio la capacidad determina el futuro; pues se enfoca en el potencial para el desarrollo profesional.

¿Qué son las competencias digitales?
La Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) define las competencias digitales como un “espectro de competencias que facilitan el uso de los dispositivos digitales, las aplicaciones de la comunicación y las redes para acceder a la información y llevar a cabo una mejor gestión de estas”.
Podemos decir entonces que las competencias digitales son el conjunto de conocimientos y las habilidades y destrezas (Saber y saber hacer) que permiten el uso seguro y eficiente de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs). Que, al emplearlas adecuadamente, brinda a los profesionales las competencias digitales necesarias para adaptarse al nuevo mundo, a la cultura digital y economía digital, la cual no solo está relacionada al uso de herramientas digital, de comunicación, de conectividad sino además de gestión de la información, acceso, almacenamiento, procesamiento y producción de la información.
De acuerdo a un artículo de la UNESCO señala que las competencias digitales, se han convertido en esenciales y deben complementarse con las competencias blandas o transversales lo cual le permitirá a las personas “crear e intercambiar contenidos digitales, comunicar y colaborar, así como dar solución a los problemas con miras a alcanzar un desarrollo eficaz y creativo en la vida, el trabajo y las actividades sociales en general”.
Autores de este concepto clasifican a las competencias digitales en cinco áreas.
- La alfabetización e información de datos
- Comunicación y colaboración
- Creación de contenido digital
- Ciber Seguridad
- Resolución de problemas
Por lo tanto, se tiene que considerar que existen competencias digitales básicas y avanzadas, que, para facilitar la inclusión de las personas en la economía digital y sociedad digital, deben ir acompañadas de capacidades y competencias no solamente duras sino blandas como la capacidad de colaborar y trabajar en equipo con pensamiento crítico e innovador y ser capaz de aportar a la resolución de problemas complejos todo esto de manera onlíne, estas habilidades son importantes para la gestión sin lugar a duda pero hoy en día el reto es ser capaz de comunicarse en entornos digitales, compartir recursos a través de herramientas digitales, intercambiando y compartiendo información de tal modo que esta interacción sea participativa y colaborativa. Así mismo es importante interactuar en las comunidades digitales y redes sociales. Esta área de competencia no solo es necesaria para navegar en el mundo laboral sino es indispensable para no ser excluido en el entorno actual, el cual es cada día más digitalizado abarcando incluso servicios básicos como salud, educación, bancos, administraciones gubernamentales, etc.
Sin duda alguna los grandes avances tecnológicos han modificado las competencias necesarias de los empleos actuales y de cara al futuro tendrán nuevas tareas y habilidades para hacer frente a los cambios no solamente para la empleabilidad sino en otros aspectos de la vida, tales como la educación, la salud, entretenimiento, banca, etc. Por lo tanto, el incorporar las habilidades digitales facilitará que las personas progresen en una economía y sociedad digital.
Bajo este contexto, el reto de los gobiernos es desarrollar políticas públicas de inclusión social digital ciudadana en coordinación con todos los sectores, a fin de proteger a los más vulnerables y evitar que caigan en una pobreza extrema y exclusión social (digital), facilitándoles que puedan acceder a programas de nivelación y capacitación para adquirir las competencias digitales y transversales necesarias.

