
LIMA/ A sus 40 años de edad, el pescador Edwin Calmer Marreros Santoyo no sabe lo que es rendirse ante los obstáculos de la vida. Hoy se prepara para cumplir otro de sus objetivos, el graduarse como ingeniero.
Nació en Chimbote y 10 meses después le diagnosticaron poliomielitis, enfermedad que le paralizó las piernas. Debido a las burlas de sus compañeros en el colegio dejó los estudios, pero decidió apoyar económicamente a su familia.
Cuenta que primero iba al muelle de la ciudad para pedir pescado y llevarlo a su hogar, no obstante, luego se dio cuenta que lo podía vender y así ganar su propio dinero. Luego empezó a lavar pescados y mariscos, lo que le permitió conocer a mucha gente.
A los 25 años de edad llegó a Pucusana porque sentía que tenía la capacidad de hacer nuevas cosas gracias a su experiencia, sin embargo, al no contar con el carné de pesca artesanal no podía entrar al varadero.
“Me sentía un hombre de mar, pero no tenía mi carné artesanal”, cuenta en un video elaborado por el Ministerio de Educación.
El hombre averiguó que sí había clases para el nivel primario en el turno noche y al día siguiente fue a la institución educativa a las 5.15 p. m.
El pescador revela que el primer día de clases le costó mucho agarrar el lapicero, pero gracias a su perseverancia pudo culminar el ciclo Intermedio.

