
-
Un patrimonio periodístico que no debe desaparecer

Escribe:
PC Manuel Rodriguez Romero
Otra mala noticia para Trujillo. La casa donde durante muchos años se editó e imprimió el legendario diario La Industria, con 130 años de existencia, ha sido puesta a la venta. Una noticia que no solamente entristece a quienes hemos dedicado nuestra vida al periodismo, sino también a todos los liberteños que reconocen en este medio de comunicación parte fundamental de su historia.
El inmueble, ubicado en la cuarta cuadra del jirón Gamarra, en pleno Centro Histórico de Trujillo, es testigo de innumerables acontecimientos que marcaron el destino de nuestra ciudad y de la región. Entre sus paredes se escribieron páginas memorables del periodismo regional y nacional, bajo el legado de las familias Cerro-Moral y Cerro Rinkler.
Hoy, sin embargo, la realidad golpea con crudeza. El diario ha cerrado sus puertas después de 130 años de trayectoria, víctima de una administración que no supo preservar la continuidad de una institución periodística de semejante importancia, que fuera siempre solvente y ejemplar.
La puesta en venta del inmueble, según se ha conocido, busca obtener recursos para atender las obligaciones pendientes con sus acreedores, entre ellos trabajadores impagos, extrabajadores que poseen acciones de inversión provenientes de la antigua comunidad industrial y proveedores, entre otros.
Detrás de esta situación hay personas que esperan el reconocimiento de sus derechos y el cumplimiento de obligaciones que no pueden quedar en el olvido. Es una realidad lamentable que merece la atención correspondiente.
Pero existe otra preocupación que trasciende lo económico y laboral: ¿qué sucederá con el valioso archivo histórico de La Industria?
Según se conoce, este material ha sido depositado en un ambiente de la empresa en liquidación, ubicado en el Parque Industrial de Trujillo. Allí estaría expuesto al deterioro si no se adoptan oportunamente las medidas necesarias para garantizar su conservación.
Estamos hablando de documentos, fotografías, ediciones y testimonios que pueden contener una parte sustancial de la memoria colectiva de Trujillo y de La Libertad. Cada ejemplar del diario constituye una fuente para reconstruir acontecimientos políticos, sociales, culturales, económicos y educativos de nuestra historia.
Como periodista que he trabajado durante casi 25 años en las páginas de La Industria, donde tuve la responsabilidad de ejercer la jefatura de Redacción y ser editor del Dominical durante 10 años y asumir la dirección encargada, no puedo permanecer indiferente ante esta situación.
Conozco el significado de aquella casa para varias generaciones de periodistas y trabajadores de la prensa. Allí no solamente se elaboraban periódicos: también se forjaban vocaciones, se defendían ideas y se registraba cotidianamente la historia de nuestros pueblos.
Por eso, considero urgente que las autoridades competentes, las instituciones culturales, las universidades y los gremios periodísticos se pronuncien y promuevan acciones concretas para rescatar este patrimonio documental.

El Gobierno Regional de La Libertad, la Municipalidad Provincial de Trujillo, el Ministerio de Cultura y el Archivo Regional deben evaluar, dentro de sus competencias, las alternativas para proteger, inventariar, digitalizar y poner en valor este archivo.
Asimismo, corresponde gestionar ante el Ministerio de Cultura su evaluación para una eventual declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación, si reúne los requisitos establecidos por la legislación vigente.
No podemos permitir que el tiempo, la humedad o la indiferencia destruyan lo que 130 años de periodismo ayudaron a construir.
La venta de un inmueble puede responder a necesidades económicas y obligaciones legítimas. Sin embargo, la memoria histórica de un pueblo no puede quedar a merced de las circunstancias financieras de una empresa.
La Industria ha dejado de circular, pero su legado permanece en sus páginas y en la memoria de quienes contribuyeron a escribir su historia.
Rescatar su archivo es una responsabilidad con las nuevas generaciones. Es impedir que desaparezca una fuente indispensable para conocer nuestro pasado y comprender nuestro presente.
Trujillo, ciudad de profundas raíces históricas y culturales, no puede contemplar pasivamente cómo se pierde una parte de su memoria.
Que esta triste noticia sirva para despertar conciencias y movilizar voluntades. Salvemos el archivo de La Industria. Su historia también es la historia de Trujillo y de La Libertad.

