Cerro Hundor: patrimonio arqueológico de Salpo agoniza entre huaqueros y abandono

8aead462-cf5e-4350-8081-5bf51e6bebe5

 

Escribe:

Javier Carranza Ulloa

 

El sitio arqueológico Cerro Hundor, declarado Patrimonio Cultural de la Nación el 27 de enero de 2006, se encuentra ubicado en el caserío de Purrupampa, distrito de Salpo, provincia de Otuzco, región La Libertad, Perú.

 Aunque en su cima existen construcciones de piedra, su estado de conservación es deplorable debido a que han sido destruidas por personas del lugar que pastan animales o por huaqueros en busca de riquezas que los antiguos pobladores escondieron o guardaron al morir.

 Existen versiones orales de que en el cerro Hundor vivió el cacique Hundor y que tuvo dos hijas, las que quedaron huérfanas. Las dos hermanas administraron el extenso territorio que heredaron de su padre hasta la llegada de los españoles, quienes las bautizaron con los nombres de Juana y María Pizanpinta o Pizan Pinta, y las obligaron a casarse con dos conquistadores hispanos.

 Este acontecimiento trajo como consecuencia que el territorio del cacicazgo Hundor se dividiera en parte alta y parte baja.

 En uno de mis viajes al distrito de Salpo, en busca de atractivos turísticos para promocionarlos para el turismo de aventura, me dirigí al cerro con la idea de encontrar a alguien que conozca el lugar.

 Construcciones de piedra, túneles y otros restos arqueológicos de piedra —mudos testigos del pasado prehispánico de Salpo, en la provincia de Otuzco— son depredados por huaqueros y campesinos dedicados al pastoreo, ante la incuria y pasividad de las autoridades y ocasionales turistas.

 Después de diez minutos de caminata me encontré con un señor que, al verme, me llamó por mi nombre. Al preguntarle quién era, me respondió que su nombre era Fidel Lozano y me preguntó si no lo recordaba. Era un compañero de estudios de primaria, por lo que nos estrechamos en un abrazo interminable.

 Le manifesté el motivo de mi presencia en el lugar y me dijo que el cerro Hundor lo conocía como la palma de su mano y se ofreció a guiarme.

 En el trayecto, de más o menos 200 metros de distancia, me comentó que en una oportunidad había guiado a unos alumnos de la Universidad Nacional de Trujillo que estaban haciendo un inventario de los restos arqueológicos de Salpo.

 Al llegar a nuestro destino apreciamos los vestigios de construcciones de piedra que dan la impresión de haber sido casas, las que cada año son destruidas por huaqueros y otros visitantes.

 Luego de sortear la maleza llegamos a la puerta del horno, de forma triangular, de un metro y medio de alto, un metro de ancho y unos dos metros y medio de fondo.

 Tiene una ventana por donde ingresa la luz y dos ventanas en forma triangular. Mi interlocutor me manifestaba que la plataforma había sido de piedra labrada, que los huaqueros la han levantado. También manifestó que, cuando lo conoció, encontró restos de ceniza.

 El guía cuenta que hay unos túneles construidos con piedra cortada o labrada, de unos 60 centímetros de alto por 50 de ancho. No se tiene conocimiento de cuánto tienen de largo o profundidad.

 Continuando con nuestro recorrido, llegamos a unos canales construidos con piedra cortada, de unos 10 centímetros de alto y 20 de ancho. La tierra y la maleza los han cubierto de tal manera que no se puede ver su longitud.

Manuel Rodríguez



El Nuevo Lider

El Nuevo Lider es el nombre del diario digital de noticias de interés público del acontecer local, nacional y mundial.


CONTACTENOS

942959183



Las Últimas