

Escribe:
Manuel Rodríguez Romero
Periodista
En política, el liderazgo no se proclama; se demuestra. Y se demuestra, sobre todo, cuando se priorizan las necesidades más urgentes de la población.
En una región como la nuestra, donde miles de familias aún no cuentan con acceso continuo al agua potable, colocar este tema en la agenda pública no es solo una decisión administrativa: es una definición política.
El programa “Agua es Vida”, impulsado por el Gobierno Regional de La Libertad, refleja precisamente eso: una apuesta clara por atender lo esencial. Porque el agua no es un servicio accesorio, es un derecho fundamental y un pilar de la salud pública.
La reciente intervención en el distrito de Chao, provincia de Virú, donde se entregaron 42 tanques de almacenamiento de 10,000 litros y 2,300 baldes de 40 litros para beneficiar a más de 1,600 familias, evidencia una gestión que entiende el territorio y actúa con criterio de prioridad. No se trata de cifras frías, sino de hogares que podrán almacenar agua de manera segura, reducir riesgos sanitarios y contar con mayor estabilidad en su día a día.
El liderazgo regional se mide también por la capacidad de respuesta frente a brechas históricas. En La Libertad, el crecimiento urbano acelerado, las limitaciones de infraestructura y los efectos de fenómenos climáticos han profundizado la desigualdad en el acceso al recurso hídrico. Frente a esa realidad, el Gobierno Regional no ha optado por la indiferencia ni por el discurso, sino por la acción concreta.
El abastecimiento mediante cisternas —cuatro en la provincia de Trujillo, una en Virú y otra en Ascope, operando diariamente de 7:00 a.m. a 7:00 p.m.— y además de manera gratuita, demuestra continuidad y vocación social. Esta no es una intervención aislada, sino parte de una estrategia que prioriza a las poblaciones más vulnerables y reafirma el compromiso de garantizar el acceso al agua como servicio esencial.
En tiempos en que la ciudadanía exige resultados tangibles y no promesas, este tipo de programas fortalecen la legitimidad de la gestión regional. Gobernar no es solo administrar presupuestos; es tomar decisiones que impacten directamente en la calidad de vida de la gente.
Por supuesto, el desafío estructural sigue vigente: cerrar definitivamente la brecha de infraestructura y lograr sistemas permanentes y sostenibles de agua potable en todos los distritos de la región. Pero mientras ese objetivo se concreta, el liderazgo político responsable actúa para que ninguna familia quede desprotegida.
“Agua es Vida” no es solo el nombre de un programa. Es una declaración de principios. Es reconocer que el desarrollo empieza por garantizar lo básico, que la salud pública no admite postergaciones y que la política, cuando se ejerce con responsabilidad, puede convertirse en una herramienta real de transformación social.
En La Libertad, el liderazgo regional se está poniendo a prueba en el terreno. Y cuando la gestión coloca el agua en el centro de sus prioridades, está enviando un mensaje claro: primero la vida, primero la gente.

