REFLEXIÓN:  A 205 años de la Independencia de Trujillo.

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Por:

Manuel Rodríguez Romero

Periodista colegiado

Este 29 de diciembre de 2025, la ciudad de Trujillo conmemora los 205 años de la proclamación de su Independencia, hecho histórico que marcó el cierre de un largo y doloroso proceso de dominación española iniciado en el siglo XVI, tras la llegada de los conquistadores a los territorios del Imperio Inca.

La proclamación de la Independencia de Trujillo reviste una importancia singular, pues no significó únicamente la emancipación de Trujillo, sino que tuvo un alcance decisivo para todo el norte peruano, comprendiendo a los actuales territorios de Tumbes, Piura, Lambayeque, Cajamarca, Amazonas y San Martín. En ese sentido, Trujillo fue faro y vanguardia del proceso libertario en esta parte del país.

Este acontecimiento histórico fue, además, determinante para la posterior proclamación de la Independencia nacional, realizada el 28 de julio de 1821 por el libertador don José de San Martín en Lima. Sin embargo, por haberse producido antes de aquel acto, la independencia trujillana posee una connotación especial que constituye motivo de legítimo orgullo para los trujillanos y liberteños.

La proclamación emancipadora fue casi el desenlace de un prolongado proceso de rebeldía protagonizado por aborígenes, criollos y mestizos, luego de más de tres siglos de oprobio, explotación y desigualdad. Decimos “casi”, porque tras la proclama surgieron reacciones realistas de los sectores españoles que se resistían a perder su poder político, económico y administrativo.

Luego de la proclamación realizada por José Bernardo de Torre Tagle y Portocarrero en Trujillo, el 29 de diciembre de 1820, los poderosos hacendados españoles, asentados principalmente en la sierra liberteña —en zonas como Otuzco, Huamachuco, Cajabamba, Usquil y Santiago de Chuco—, se organizaron con la intención de recuperar el poder perdido.

Estas intentonas derivaron en enfrentamientos armados decisivos, como las batallas de Higos Urco, en la selva de Moyobamba, y Urmo, en Otuzco, ambas libradas en junio de 1821. Gracias al triunfo de las tropas patriotas —reforzadas por batallones enviados por el libertador San Martín— se logró sofocar la reacción realista y consolidar la independencia de la Intendencia de Trujillo.

Si bien sobre la proclamación de la Independencia de Trujillo se ha escrito abundantemente, otros hechos de enorme trascendencia histórica han sido soslayados y hoy merecen ser revalorados. Tras la proclama libertaria, los hacendados españoles, dueños de tierras y obrajes en la sierra, no tardaron en azuzar y manipular a sus yanaconas, es decir, a la servidumbre y trabajadores indígenas sometidos a su dominio.

El objetivo era desconocer la proclama de Torre Tagle, en la que participaron activamente criollos y mestizos, conscientes de la fuerza social que representaba la masa indígena, históricamente víctima de la explotación colonial.

Los hacendados de la sierra de lo que hoy es La Libertad y parte de Cajamarca lograron concentrar a sus seguidores en Otuzco para levantar su protesta contra la emancipación.

Frente a ello, San Martín envió dos contingentes patriotas: una fuerza de avanzada y luego otra más numerosa que, sumada al decisivo apoyo de los aborígenes otuzcanos, enfrentó a los realistas en las alturas de Urmo, en Otuzco. Allí se libró una batalla crucial que terminó con la victoria de las tropas libertarias, las cuales descendieron posteriormente a la ciudad, donde se produjeron nuevos y encarnizados combates.

Finalmente, el triunfo patriota permitió que Otuzco proclamara su Independencia el 22 de junio de 1821, en su Plaza de Armas, un hecho histórico de gran significación que debe ser rescatado, valorado y difundido como parte fundamental del proceso emancipador del norte peruano.

A 205 años de aquel gesto valiente y visionario, la Independencia de Trujillo no debe reducirse a una fecha conmemorativa ni a un acto protocolar. Debe interpelarnos como ciudadanos sobre el país y la región que estamos construyendo. La libertad conquistada con sacrificio exige hoy compromiso con la justicia social, la honestidad en la función pública y el respeto a la dignidad humana. Honrar la memoria de quienes lucharon por la emancipación implica asumir, en el presente, una conducta cívica responsable, vigilante y solidaria, para que Trujillo siga siendo, como en 1820, referente moral y político del norte peruano.

Manuel Rodríguez



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