CRÓNICA/ MILAGRO DE LA VIRGEN: Policía salvó de morir al enfrentar a terroristas

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  • Las balas rozaron su cabeza y una molotov estalló muy cerca de él, en batalla que duró 12 horas en Sacsamarca, en Ayacucho, hace 40 años. El milagro le atribuye a la Virgen de la Puerta de Otuzco.

Escribe:

Manuel Rodríguez Romero

Periodista

Los milagros que se cuentan de la Virgen de la Puerta son muchísimos; no hay una cifra exacta. Hay algunos relacionados a eventos bélicos, como el milagro que hizo al coronel José Balta y a sus huestes en Cushaymajada, cercana a la ciudad de Otuzco.

Según la historia, el coronel Balta llegó por estos lares en 1868, encabezando una revolución contra el presidente Mariano Ignacio Prado, que había estallado en Arequipa, Chiclayo y Trujillo.

Días después, estando en Otuzco, sufre una emboscada en Cushaymajada, que mermó a sus huestes, por la cantidad de enemigos. Cuando estaba por rendirse le aparece una humilde pastorcita, que le aconseja utilizar excremento de borrego como munición.

Balta, se dice, aceptó el consejo dado por la pastora. Luego en un intenso enfrentamiento logró la victoria. Tiempo después, cuando llegó a ser presidente, en agradecimiento, José Balta le obsequió a la Virgen un hermoso y fino manto, bordado con filigranas de oro, que el 2011 fue robado.

Sin embargo, este no es el único milagro que se cuenta de la Virgen de la Puerta. Hay otro, inédito, y tiene por escenario el pequeño pueblo de Sacsamarca, en las alturas de Ayacucho, en el año 1983, cuando empezaba con fuerza el terrorismo. Los subversivos armados sometían a los comuneros de esa zona a sumarse a la lucha armada, a costa de su vida si no lo hacían, como sucedió en los pueblos vecinos de Huancasancos y Lucanamarca.

Guardia civil en retiro Jorge Luis Rodríguez Espinola. Su vida es un milagro de la Virgen de la Puerta de Otuzco.

Vive para contar este milagro Jorge Luis Rodríguez Espinola, en esa época policía activo, que tras ser capacitado en la Escuela “Los Sinchis” (Mazamari, Junín)), durante un enfrentamiento con subversivos logró sobrevivir. Las balas pasaron rozando su cabeza, “silbando” por la intensidad de los disparos y una bomba casera estalló cerca, confiesa.

El policía otuzcano (hoy en retiro) y fiel creyente de la Virgen de la Puerta, en pleno enfrentamiento, que empezó al amanecer del 21 de mayo de 1983 y duró 12 horas, se encomendó a la Virgen de la Puerta, a quien atribuye finalmente que no le haya pasado nada. “Ella hizo el milagro”, declara.

Los 200 senderistas tenían armas, los 5 policías también, pero no los comuneros, que se armaron de piedras, palos, cuchillos y machetes para enfrentar al enemigo, que les obligaba enrolarse a sus filas. Los campesinos habían sido amenazados. La noche anterior al anunciado ataque, en una land rover, llegó a Sacsamarca, de paso a Huancasancos, una patrulla policial para auscultar la zona.

Una dirigente de la comunidad de Sacsamarca durante distinción a Jorge Luis Rodríguez como héroe de la pacificación y la democracia (2018)

“Desesperados nos rogaron que esa noche nos quedemos. Nos ofrecieron caldo de gallina y hasta matar un carnero”, recuerda el policía. “Esa noche instruimos a los comuneros para la defensa y los policías nos turnamos como centinelas, cada dos horas. Casi al amanecer empezó el enfrentamiento. El ataque fue delatado por un comunero que logró huir del grupo subversivo. Esto sirvió para poner en alerta al pequeño grupo policial y a la población. De esta manera sorprendieron al enemigo, que venía de la parte alta decidido a matar a la gente”, añade.

Al final de la batalla un policía y 10 comuneros muertos, entre ellos 2 mujeres. Por el lado de los subversivos murieron muchos. Fue la primera derrota de sendero. Los sobrevivientes huyeron por las agrestes alturas y al amparo del manto de la noche.   

Jorge Luis Rodríguez confiesa que durante la batalla se sentía un hombre muerto, sin dejar de ser valiente; en cualquier instante pudo perder la vida. Pero nunca dejó de pensar y pedirle a la Virgen de la Puerta que lo proteja. En la billetera, que guardaba en el bolsillo del pantalón policial, siempre llevaba una estampita de la milagrosa imagen.

Sacsamarca, Ayacucho.

Rememora que “pese a que los senderistas eran más en número, y con armas de fuego; nosotros, los policías, y los valientes comuneros, los vencimos. Gracias Virgencita por salvar mi vida, la de mis compañeros policías y la vida de los comuneros sacsamarquenses”.

Declara que, durante el combate, “la Virgen guiaba mi desplazamiento, para burlar los disparos del enemigo. Siempre iba por la izquierda. Al llegar a una colina me tiré a tierra para evitar las esquirlas de una bomba molotov de los “terrucos”. Mi compañero Muñoz, que iba junto a mí, murió de varios disparos”.

En cierto momento del conflicto logró herir a Omar, jefe subversivo de la zona, cuando éste estaba a punto de dispararle. Le gané por 3 segundos, de lo contrario me mataba. Le quité el arma, pero me reclamaba para auto eliminarse. Murió desangrado, pues por lo agreste de la altura no había forma de auxiliarlo.

Por su acción heroica, los pobladores de Sacsacarma le declararon en el 2018 héroe de la pacificación y la democracia, y en julio de este año fue distinguido por el Congreso de la República.

 

Manuel Rodríguez



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