
Escribe:
Manuel Rodríguez Romero
Periodista
El turismo es una actividad económica de alto impacto, si se le sabe aprovechar. Hay países, regiones, ciudades que viven del turismo, sobre todo en el viejo continente, como por ejemplo España.
En el Perú, falta desarrollar una verdadera cultura turística, que permita valorar la importancia de esta actividad, llamada desde hace un buen tiempo como la “industria sin chimeneas”, en clara alusión a su capacidad de generar dinero, pero sin fábricas.
Sin embargo, hay hechos que realmente indignan al saber que atractivos turísticos en las provincias de nuestra región La Libertad están camino a la desaparición, por la erosión natural, ante la falta de mantenimiento y puesta en valor y también por la mano del hombre.

Un apasionado promotor turístico, en una reciente reunión, me confesó su nostalgia al ser testigo de cómo se depreda el monumento pre inca llamado El Gran Shamana, ubicado en Salpo (Otuzco), que fuera declarado en el 2006 patrimonio nacional. Es un bosque enigmático con vestigios arqueológicos y formaciones rocosas sorprendentes.
Fue un crimen que en la zona llamada La Pampa del Diablo, parte del complejo arqueológico El Gran Shamana, inescrupulosos la convirtieran en chacra para sembrar y luego la abandonaran por la intervención acertada del alcalde de entonces Sigifredo Rojas.
Ha pasado el tiempo y otra vez se atenta contra este atractivo turístico, que es parte del patrimonio cultural de la nación. Esta vez es la construcción de una carretera encementada, que cruza el enigmático bosque de piedras, y en la Pampa del Pato han sembrado cemento, al parecer, para levantar una rotonda, en una zona céntrica del propio monumento.
Lo que pasa con El Gran Shamana, también ocurre con otros atractivos turísticos del interior de la región La Libertad, que amerita la urgente intervención de la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo y de la Dirección Regional Desconcentrada del Ministerio de Cultura.
La historia del Gran Shamana, es parte de la cultura prehispánica de la zona y representa un legado importante para la identidad cultural de Salpo y de la región La Libertad. Desde su declaración como Patrimonio Cultural de la Nación, se han planificado medidas para su protección y conservación, incluyendo la realización de investigaciones arqueológicas y la promoción de su valor turístico, pero estas no se han ejecutado, por inercia y negligencia de las autoridades.
La atención para promocionar el turismo no solo debe estar centrado en las huacas del Sol y la Luna en Moche, Chan Chan, las iglesias y casonas coloniales, El Brujo, la Señora de Cao, Huanchaco, etc, sino también hay que poner en valor los restos arqueológicos, los paisajes naturales del ande, la gastronomía serrana rica en potajes con productos oriundos, etc.
Hay que tener en cuenta que el turismo debe Impulsar la creación de nuevos negocios, y que no solo se centre en actividades tradicionales, sino que debe generar nuevas tendencias, que promuevan nuevos espacios económicos.

