
Escribe:
Manuel Rodríguez R.
Periodista
“Chechi” por más lejos que se encontraba, jamás apartó de su mente y de su corazón a su Otuzco querido, ni tampoco lo hará ahora con su muerte. En efecto César Tresierra García, fue uno de los otuzcanos más identificados con su tierra natal.
Su partida a la eternidad, nos entristece, como debe entristecerle más a su esposa e hija, como es natural que así sea. A sus amigos, en mi caso que lo conocí desde la niñez, en el jardín, donde aprendimos las primeras letras, su desaparición nos llena de congoja.

Nos parece ayer nomás haberlo visto en sus correrías para que salga bien el Burro Cross, carrera de jumentos que tanta fama dio a Otuzco, dentro y fuera de las fronteras, y que llegó a ser imitado en otras latitudes.
Nos parece ayer haberlo visto en el tabladillo de la Plaza de Armas de Otuzco alistando el inicio del concurso de caja y flauta y el festival de bandas típicas en una noche de fiesta en honor a la Virgen de la Puerta de Otuzco.

Los recuerdos fluyen en torno a Los Nogales, cuyos integrantes siguen haciendo sus actividades con el mismo entusiasmo con que lo hacían Wálter Acevedo y Víctor Peralta. Seguro que, ahora, “Chechi” irá presuroso, como siempre, a buscarlos para reeditar esas competencias que conglomeró a mucha gente en el rio Huangamarca y en la Plaza de Armas.
Nos parece ayer nomás haberlo visto a “Chechi” entregar los premios a los ganadores del burrocross, ante el aplauso del respetable, junto al puente del río, pasando el barrio Ramón Castilla, camino a Pichampampa.
Luego venía la clausura y finalmente la degustación de la rica patazca otuzcana preparada por las damas de Los Nogales. Desbordaba la alegría entre organizadores, espectadores y participantes. Que tal original evento que “pegó” mucho en la afición, era y es aún una actividad tradicional.

Pero no solo cada año César Tresierra y Cía se dedicaba a las actividades festivas, sino que siempre estaban pensando en cómo impulsar el crecimiento y el desarrollo de Otuzco y contrariarse con las autoridades, que no se hacían eco de los proyectos.
Uno de estos proyectos era canalizar el río Pollo, que cruza la ciudad y convertirlo en un boulevar o paseo turístico, tras la casa parroquial y tras el santuario de piedra de la Mamita. Se hizo un perfil de proyecto y se expuso a las autoridades ediles, hace algunos años, pero la indiferencia pudo más.
Este proyecto debió convertirse en la obra emblemática por el bicentenario, tal como lo plantee públicamente el año pasado, para inaugurarlo el 22 de junio del 2021 con motivo del bicentenario de la proclamación de la independencia de Otuzco, El grito de libertad de Otuzco fue luego de la decisiva batalla de Urmo, con el triunfo de los patriotas. Aun se recuerda el estribillo que expresaba el pueblo: “Muera el rey y su corona y viva la patria leona”.
Esto es una prueba de que “Chechi” Tresierra, por más lejos que estaba, de vez en cuando, iba a rezar ante el altar de la Virgen de la Puerta; nunca se olvidó de su tierra natal, convirtiéndose en otro de sus hijos emblemáticos de Otuzco, cariño que también se ha llevado al cielo, a la gloria.
“Chechi” se ha ido con toda su nobleza y su fuerza espiritual, se ha llevado a Otuzco en su corazón. QEPD Y DDG.


