
PUERTO MALABRIGO, ASCOPE/ – La calma habitual de este puerto pesquero se vio interrumpida hoy por una masiva protesta de pescadores artesanales, quienes expresaron su descontento ante la reciente caída en los precios de la tonelada de anchoveta. Según los manifestantes, esta reducción impacta severamente su economía, ya de por sí golpeada por fluctuaciones del mercado y condiciones climáticas adversas.
Los pescadores, acompañados por sus familias, se reunieron en las principales calles del puerto con pancartas y consignas dirigidas a las autoridades gubernamentales y a las empresas pesqueras. “No podemos trabajar por estos precios, apenas nos alcanza para cubrir los costos de operación”, afirmó Juan Pérez, pescador con más de 20 años en la actividad.

Impacto económico y demandas
La reducción del precio por tonelada de anchoveta, que ahora ronda los 300 soles, representa una disminución de más del 20 % en comparación con el mismo período del año pasado. Este producto es fundamental no solo para la alimentación local, sino también para la elaboración de harina de pescado, un insumo clave en la industria alimentaria mundial.
Los pescadores exigen al gobierno que intervenga mediante políticas que regulen los precios o subsidios que permitan mantener la rentabilidad de su actividad. Además, solicitan a las empresas pesqueras transparencia en los criterios de valoración del recurso.

Respuesta de las autoridades
Hasta el momento, representantes del Ministerio de la Producción no han emitido un pronunciamiento oficial, aunque se ha anunciado una reunión entre líderes del gremio pesquero y funcionarios del gobierno para los próximos días. Por su parte, los gremios locales han advertido que, de no obtener una solución, intensificarán las medidas de protesta, incluyendo el bloqueo de vías estratégicas en la región.
Mientras tanto, la incertidumbre sigue creciendo en Puerto Malabrigo, un lugar cuya economía depende en gran medida del sector pesquero. «Solo pedimos que se valore nuestro trabajo y que se garantice un precio justo», concluyó Ana Ramírez, una de las voceras de los pescadores.
La situación pone de relieve los desafíos estructurales de la industria pesquera en el Perú y la necesidad de soluciones sostenibles que beneficien tanto a los trabajadores como al medio ambiente.

