

Por: Ricardo Delgado Arana
Miembro del Directorio de Sedalib
En julio de 2025 asumió funciones el actual directorio de Sedalib, la empresa prestadora de servicios de saneamiento (EPS) responsable de proveer y gestionar el agua potable y el alcantarillado en la región La Libertad.
Esta tarea, esencial para la vida y la salud pública, implica captar y tratar el agua para hacerla apta para el consumo humano, distribuirla a los hogares y recolectar y tratar las aguas residuales, con el fin de proteger el medio ambiente y garantizar sostenibilidad.
El nuevo directorio, presidido por Frank Sánchez Romero, ha emprendido un cambio de rumbo decisivo. Se está dejando atrás una etapa oscura en la administración de la empresa, marcada por la ineficiencia y la pérdida del verdadero sentido del servicio público: garantizar el acceso al agua —ese bien vital—, sobre todo a las familias más humildes.
Desde su instalación, se han realizado cambios internos importantes. Profesionales experimentados, que durante años fueron relegados pese a su capacidad, hoy ocupan los espacios que merecen. Con ellos, Sedalib viene impulsando una gestión técnica y transparente, centrada en resultados concretos. Un ejemplo es la ejecución del proyecto de la batería de pozos en los distritos de La Esperanza, El Porvenir y Florencia de Mora, que beneficiará a miles de usuarios que por años padecieron la escasez del servicio.
La ciudadanía debe saber que el actual directorio puso fin al festín de intereses que se instaló en Sedalib. En el pasado, se entregaron a dedo 34 obras y servicios a empresas coludidas con la corrupción, en abierta contradicción con los principios de eficiencia y equidad que debe regir una empresa pública.
Era un escándalo que los gerentes de las principales áreas solo rindieran cuentas a dos miembros del antiguo directorio, lo que generó un sistema de poder cerrado y discrecional. Esa práctica se terminó. Hoy, la gestión es transparente y con tolerancia cero frente a la corrupción.
Como bien dice el refrán, “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. A quienes defraudaron la confianza pública se les ha iniciado procesos administrativos y fueron removidos de los cargos de confianza que ostentaban por designación política.
Sedalib, por fin, está en buenas manos. El nuevo directorio ha tomado la decisión firme de no contratar a personal vinculado a partidos políticos y de trabajar con la gente de planta, profesionales competentes que esperaron pacientemente una oportunidad para servir.
Los resultados se verán pronto: el cumplimiento del plan tarifario, la ejecución de obras y una gestión más cercana al usuario. Porque Sedalib es, y debe seguir siendo, una empresa al servicio de la gente.

