OPINIÓN/ Política, meritocracia y corrupción

Meritocracia

Escribe:

Manuel Rodríguez R.

Periodista

En el Perú estamos como estamos por culpa de los políticos. Sí, por ellos, que ostentan el poder gubernamental, que se “olvidan” que tienen que trabajar para lo que fueron elegidos, es decir por el bienestar de la población.

No es que la política sea mala, los malos son los políticos. Hay que recordarles que la política es el arte de gobernar con el consentimiento del pueblo, como dijo el filósofo Platón, y si no se hace así no es democracia sino dictadura.

Los tiempos han cambiado. Antes teníamos políticos que no eran cualquiera, que llegaban al parlamento por su sapiencia y elocuencia, con ello quiero decir intelectuales de reconocido prestigio, que sus intervenciones eran pedagógicas, sin insultos ni golpes bajos, que daban ganar de escucharlos. Hoy añoramos aquellos tiempos y vemos a un parlamento convertido en un circo, por eso tiene una alta desaprobación popular.

Miremos nomás, por otro lado, los informes de la Contraloría. Cerca de 860 funcionarios tienen responsabilidad penal, civil o administrativa al estar implicados en el mal otorgamiento de las obras de la Reconstrucción con Cambios (RCC) en las regiones afectadas por el Niño Costero. En La Libertad se detectó a 158 funcionarios presuntamente corruptos, quienes habrían malversado fondos por una cantidad superior a los S/25 millones. ¿Quiénes son?

La Contraloría, además, ha encontrado recién en los gobiernos regionales y locales funcionarios de confianza, que no reúnen los perfiles requeridos, debido a que los titulares designan en los cargos a gente de su entorno, que han participado en las campañas políticas, que no tienen mayores méritos que avivar o repartir propaganda del candidato.

La meritocracia, para quienes ejercen el poder político, no existe, aun cuando en sus propios partidos tienen profesionales de calidad, pero por no estar cercanos a los titulares, son unos perfectos desconocidos.

Esta es la razón para que haya tanta corrupción y en consecuencia más pobreza. Hay obras mal hechas y miles de millones de soles se desvían a bolsillos de los corruptos. Con el dinero de la corrupción se hubieran construidos muchas escuelas y muchas postas médicas, generando desarrollo humano y bienestar.

Es imprescindible que los políticos que llegan al poder gubernamental tomen en cuenta la meritocracia. Hay muchos profesionales que realizan una capacitación profesional continua, un capital que se deja de lado, que de acogerlos en los cargos ejecutivos estuvieran generando progreso y desarrollo, que es lo que necesita y quiere el pueblo.

Manuel Rodríguez



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