

Por:
Carlos Rodríguez Rodríguez
Magíster en Gestión Pública y Doctor en Derecho
Todos o casi todos los ciudadanos hemos tenido una desazón al realizar un trámite en alguna oficina pública o estatal. Es una cruda realidad. Pareciera que al hacer un trámite en una entidad pública estamos tratando con enemigos.
Hay funcionarios que tratan despectivamente a personas humildes e incluso llegan a la desfachatez de sentir regocijo al tratar así a la gente o a los administrados diríamos mejor, que llegan en afán de información y a realizar algún trámite.
Claro que hay funcionarios públicos que tratan con cortesía, amabilidad y se muestran prestos a orientar los tramites o gestiones de los administrados. Pero éstos en realidad son pocos. La mayoría no practica estos valores.
El reto (y estos les cabe a los titulares de los pliegos, principalmente) es cambiar esta lamentable percepción que tiene el ciudadano ante sus instituciones públicas. Y para eso se promulgó la Ley Marco de Modernización de la Gestión del Estado. Han transcurrido 20 años desde la dación de la ley en el 2002, ¿Pero que se ha hecho hasta ahora para que se cumpla?
Esta ley declara al Estado peruano en proceso de modernización en sus diferentes instancias, dependencias, entidades, organizaciones y procedimientos, con la finalidad de mejorar la gestión pública y construir un Estado democrático, descentralizado y al servicio del ciudadano.

Además, señala que el proceso de modernización de la gestión del Estado será desarrollado de manera coordinada entre el Poder Ejecutivo, a través de la Dirección General de Gestión Pública de la Presidencia del Consejo de Ministros y el Poder Legislativo a través de la Comisión de Modernización de la Gestión del Estado, “con la participación de otras entidades cuando por la materia a desarrollar sea ello necesario”.
La Ley 27658 establece principios, acciones, mecanismos y herramientas para llevar a cabo el proceso de modernización del Estado, a fin de incrementar los niveles de eficiencia, agilidad y productividad en la administración de las funciones que tiene a su cargo. Claro está, con cero corrupción.
Si hacemos un balance de qué se ha hecho durante dos décadas para modernizar el Estado, llegaremos a la triste conclusión que muy poco y poco por desidia, negligencia e irresponsabilidad de los entes responsables. Hay aun una fuerte barrera burocrática que es renuente al cambio, sencillamente para mantener la corrupción.
Hay que tener en cuenta que los cinco pilares de la modernización de la gestión pública son las políticas públicas y el planeamiento, el presupuesto por resultados, la gestión por procesos y la meritocracia, el seguimiento y monitoreo, evaluación y la gestión del conocimiento. La meritocracia, por ejemplo, es letra muerta.
Si analizamos para ver si se cumplen con estos pilares para alcanzar la modernización del Estado, llegaremos a la conclusión que en el Perú aun nos falta mucho por hacer, para que tener un estado moderno, eficiente y democrático, es decir que propenda al bienestar común.

