La palabra de HERBERTH CUBA/ Plataforma Tecnológica Integrada en Salud

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Plataforma Tecnológica Integrada en Salud

* El Perú necesita una política de tecnologías de la información

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 HERBERTH CUBA

El Ministerio de Salud (Minsa) ha presentado sus lineamientos de política para enfrentar no sólo la pandemia, sino también el desarrollo del sector en el mediano y largo plazo. Se ha denominado “Políticas efectivas en el contexto actual” a los cuatro lineamientos básicos relacionados al acceso, calidad, cobertura y tecnología de la información. Remarquemos que no es posible comprender la magnitud de los lineamientos del sector Salud y del Sistema Nacional de Salud si no se analiza, con detalle, el rol del Ministerio de Defensa con el programa “Te cuido Perú”, que contiene la administración de la plataforma de “geolocalización” de cada uno de los ciudadanos del país, además de otros seis componentes o equipos. Sin embargo, esta plataforma de geolocalización es el aspecto más importante y controversial.

Uno de los lineamientos de política del Minsa, como ente rector del Sistema Nacional de Salud, es la “Tecnología, información y comunicación en salud”, que implica una Plataforma Tecnológica Integrada en Salud que permita suministrar información para la acción y comunicación efectiva de los establecimientos de salud del país. A esta propuesta del Minsa le falta la plataforma de geolocalización que ahora administra el Ministerio de Defensa. Y los demás componentes del programa Te cuido Perú, también deberían ser transferidos al Minsa, y algunos equipos a los gobiernos locales, con la finalidad de alinearlos con las necesidades de las intervenciones sanitarias frente a la pandemia.

Hasta la fecha existe un esfuerzo para almacenar los grandes volúmenes de datos que se producen a diario en el país, y que inciden en modo directo en la salud. Sin embargo, hay dificultades en la integración de la información en un mismo e intercambiable lenguaje. La competencia entre las empresas que pretenden implementar el “lenguaje único”, con fines comerciales y de predominio en el mercado, complican esa integración. Además, existen barreras legales creadas para la protección en la compartición e intercambio de datos de la esfera de los derechos humanos y de la propiedad intelectual que, entre otros, frenan con justicia ese proceso de integración. Aunque la pandemia ha permitido la supresión en parte de esas barreras legales, que los ciudadanos han consentido, en cierta medida, por miedo al Covid-19, pero la competencia por el mercado y la supremacía política ponen en entredicho su utilidad.

Por ejemplo, la implantación progresiva de la historia clínica electrónica genera enormes volúmenes de datos complejos y no estructurados, como la combinación de imágenes, videos, cifrados, diagramas y textos, entre otros, que requieren el uso de nuevas tecnologías para gestionar y valorar esos datos masivos. Además, el descubrimiento del genoma humano, de la proteómica, la biotecnología, la genética, las ciencias sociales y las ciencias del comportamiento humano y otros más, plantean a la medicina y a la salud pública grandes retos, que requieren normas legales estrictas que cautelen los derechos humanos fundamentales. Esos silos de información deberían estar custodiados por el sector Salud, bajo responsabilidad.

El rol de los médicos, de los profesionales y demás servidores de salud en el acopio y la documentación digital de datos sobrecarga el trabajo y aumentan el esfuerzo, sin redituar en modo directo en su quehacer profesional. Además, exige un incesante proceso de capacitación en las nuevas tecnologías de la información y en la precisión del lenguaje científico. En nuestro país el esfuerzo para almacenar datos aún no es seguido con la creación de información y nuevo conocimiento. Además la información que requiere el Sistema Nacional de Salud no sólo es la que produce el propio sistema, sino también la información de otros componentes de la sociedad; es decir, aquellos que permiten comprender “cómo vive la gente”. En ese sentido, es necesario, por lo menos, información de los determinantes económicos, sociales y culturales en tiempo real; y a veces, de detalle en el nivel local.

El uso de las redes sociales en las que los profesionales médicos están inmersos para interactuar entre ellos, con sus estudiantes y con sus pacientes –así como los pacientes entre ellos mismos– tienen un crecimiento exponencial, seguido por intereses comerciales, como cualquier otra red social. La utilidad es obvia, por ejemplo, en telemedicina, telesalud, teleprescripción (receta), etc. Es necesario evaluar y ponderar el nuevo rol de estas tecnologías en la responsabilidad profesional, en la propiedad intelectual y en los derechos de los pacientes. Hay que tomar en cuenta que el desarrollo de estas nuevas tecnologías, siguen el vaivén de la enorme competencia en el mercado de la innovación tecnológica. Los avances, retrocesos y demoras en el sector Salud obedecen, la mayoría de las veces, a conflictos de competencia mercantil.

El Perú necesita una política de tecnologías de la información en modo inmediato, pero con la mirada puesta en el mediano y largo plazo. La división entre el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Salud complica el proceso. Las nuevas corrientes de la medicina y la gestión sanitaria –como la deshospitalización, el tratamiento en pequeños establecimientos de corta estancia, el tratamiento ambulatorio, la libre elección con participación social, entre otros– plantean la conformación de Redes Integradas de Salud para intervenir en los determinantes económicos, sociales y culturales y en la Atención Primaria de Salud. Sin embargo, eso no es posible al margen de la gestión de grandes volúmenes de datos, información y conocimiento científico.

Manuel Rodríguez



El Nuevo Lider

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