LA LIBERTAD NO PUEDE SEGUIR SIN PREFECTO REGIONAL

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  • Casi cuatro meses después de la salida de Carlos Rodríguez, el cargo continúa sin titular.

Por:

Alfonso Cortijo Paredes

Comunicador Social

¿Dónde está el prefecto regional de La Libertad? Esta es una pregunta que debería responder el Ministerio del Interior, porque han transcurrido casi cuatro meses desde que se dio por concluida la designación del doctor Carlos Alberto Rodríguez Rodríguez como prefecto regional de La Libertad y, hasta hoy, no se conoce oficialmente quién será su reemplazante.

La Resolución Suprema N.° 160-2026-IN, publicada el 16 de junio de 2026, dio por concluida la designación de Rodríguez, quien había asumido el cargo en octubre de 2024. La misma resolución establece que, mientras no se designe a un nuevo prefecto regional, sus funciones son asumidas por el director de la Dirección de Autoridades Políticas de la Dirección General de Gobierno Interior del Ministerio del Interior.

Es decir, legalmente existe un mecanismo para atender el despacho. Pero la pregunta política e institucional permanece: ¿por qué La Libertad continúa sin un prefecto regional titular?

UNA PREFECTURA QUE HABÍA RECUPERADO PRESENCIA

Durante los aproximadamente 20 meses que permaneció en el cargo, Rodríguez imprimió una dinámica particular a la Prefectura Regional.

Uno de los aspectos que él mismo destacó fue el fortalecimiento del Comité de Prevención y Gestión de Conflictos Sociales (COPREGESCON), concebido como un espacio para anticipar conflictos y promover la coordinación entre las instituciones públicas frente a las demandas de la población.

En febrero de 2025, Rodríguez manifestó públicamente su intención de fortalecer este organismo y señaló que desde la Prefectura se buscaba articular acciones para atender oportunamente las demandas ciudadanas.

Y esa línea de trabajo continuó durante los meses de 2026. El 7 de marzo, por ejemplo, Rodríguez presidió una sesión del COPREGESCON en la que se abordó una problemática de pobladores de Santiago de Chuco relacionada con vías de transporte y posibles impactos ambientales. Se acordó convocar a diversas instituciones, entre ellas OEFA, ANA, Fiscalía Ambiental y Policía Nacional.

Ese es precisamente el concepto de una Prefectura con presencia territorial: no esperar a que el conflicto estalle, sino procurar que las instituciones se sienten a dialogar antes de que el problema se agrave.

Otro aspecto que Rodríguez destaca de su gestión es haber procurado una coordinación más permanente entre las autoridades militares, policiales, Gobierno Regional, municipalidades, autoridades políticas y representantes de la sociedad civil.

En materia de seguridad ciudadana, esta articulación resulta especialmente importante en una región como La Libertad, donde el crimen organizado, la extorsión, los conflictos sociales y los problemas de orden público requieren respuestas que difícilmente puede proporcionar una sola institución.

El propio Gobierno Regional ha planteado que la seguridad ciudadana es una responsabilidad compartida entre autoridades, empresarios y sociedad civil organizada.

Por ello, la Prefectura puede cumplir un papel de articulación que no debe confundirse con las funciones propias de la Policía, Fiscalía o municipalidades.

DEL ESCRITORIO A LAS CALLES

Rodríguez también imprimió a su gestión una presencia operativa.

En enero de 2026, la Prefectura informó sobre operativos realizados en Pacasmayo y Guadalupe, en coordinación con Migraciones y la Policía Nacional. En Pacasmayo se efectuaron controles migratorios y verificaciones en establecimientos; en Guadalupe se desarrollaron acciones de fiscalización y control con participación policial.

Más allá de las posiciones que puedan existir sobre la gestión de Rodríguez, estos hechos muestran una concepción de Prefectura que buscaba salir del ámbito estrictamente administrativo y tener presencia en el territorio.

LOS TENIENTES GOBERNADORES TAMBIÉN CUENTAN

Hay otro aspecto que no debería perderse de vista: las autoridades políticas de base.

Los tenientes gobernadores constituyen, en muchos lugares de La Libertad, el primer contacto de la población con la representación política del Estado. Por ello, Rodríguez planteó durante su gestión la necesidad de fortalecerlos, mantener comunicación con ellos y supervisar el trabajo de los subprefectos.

La estructura política del Estado no puede funcionar adecuadamente si sus autoridades en los distritos, centros poblados y comunidades permanecen desconectadas de la Prefectura Regional.

De allí que la supervisión permanente de subprefectos y la comunicación con los tenientes gobernadores deban formar parte de cualquier evaluación seria sobre el futuro de la Prefectura.

«La Prefectura debe estar donde están los problemas»

Al hacer un balance de su gestión, Carlos Rodríguez sostiene que la Prefectura debe recuperar presencia efectiva en el territorio y convertirse en un espacio de articulación entre las distintas autoridades.

Rodríguez considera que una de las principales tareas de quien ocupe el cargo debe ser precisamente coordinar, prevenir y acercar al Estado a la ciudadanía, particularmente en las zonas donde existen conflictos sociales, problemas de seguridad o ausencia de una adecuada coordinación institucional.

No corresponde aquí determinar si esa gestión fue mejor o peor que otras. Corresponde reconocer que existe una experiencia reciente que puede ser evaluada y aprovechada.

¿Y ahora qué?

Lo que resulta difícil de entender es que, transcurridos casi cuatro meses. La Libertad continúe sin un prefecto regional titular.             Una encargatura administrativa no debería convertirse en una situación indefinida.

La Libertad es una de las regiones más importantes del país. Tiene problemas de seguridad, conflictos sociales, actividad minera, agricultura, infraestructura, transporte y una creciente demanda ciudadana de presencia efectiva del Estado.

Por eso, más que discutir nombres, corresponde discutir qué perfil debe tener el próximo prefecto regional.

Debe ser una persona con capacidad de diálogo, conocimiento de la región, independencia para coordinar con las distintas autoridades y disposición para recorrer las provincias y escuchar directamente a la población, como lo fue Carlos Rodriguez que no tiene militancia política.

La pregunta está sobre la mesa

La gestión de Carlos Rodríguez dejó una experiencia que puede ser evaluada: fortalecimiento del COPREGESCON, coordinación interinstitucional, presencia en provincias, supervisión de autoridades políticas y participación en acciones preventivas.

Ahora corresponde al Ministerio del Interior explicar a los liberteños por qué todavía no existe un prefecto regional titular y cuándo será designado.

Porque la Prefectura no es solamente una oficina. Es la representación política del Gobierno Nacional en la región. Y La Libertad necesita que esa representación tenga nombre, rostro, presencia territorial y capacidad de articulación.

Manuel Rodríguez



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