!INSÓLITO¡/ Río Moche envenenado por relaves mineros desde hace casi cien años

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Escribe:

Manuel Rodríguez Romero

Periodista

Por enésima vez, el tema de la contaminación del río Moche fue puesto en tapete en días pasados. Esta vez fueron los ronderos de La Libertad quienes reclamaron al gobierno la inmediata solución al problema que afecta desde hace muchas décadas al agro y la salud.

El año pasado el diario El Peruano publicó el DS N° 204-2020 PCM que declaraba el Estado de emergencia en diez distritos de La Libertad, por peligro inminente ante contaminación de aguas superficiales del río Moche.

La declaratoria era por 60 días para la ejecución de medidas y acciones de excepción inmediatas y necesarias de reducción del muy alto riesgo existente, así como de respuesta y rehabilitación en caso amerite.

¿Qué se ha hecho? Nada. De nada sirve declarar en emergencia si no se disponen los recursos económicos para soluciones concretas o reales a la contaminación. Con esto queda demostrado que hay un Estado débil, falta de autoridad para poner en regla a las empresas mineras contaminantes.

El problema de la contaminación de río Moche se debe a que a él discurren los relaves mineros de las empresas que operan en las partes altas de la sierra liberteña. Existe una marcada inercia de las autoridades para solucionar el álgido problema.

Mientras tanto no solo la flora y la fauna silvestre y las áreas agrícolas de las zonas ribereñas son las afectadas, sino principalmente la salud y la vida de las personas, que en las partes altas incluso beben agua contaminada, ante la ausencia de agua potable. El problema existe desde que empieza la explotación de minerales en Quiruvilca, es decir casi un siglo.

En 1901 se forma en Estados Unidos la empresa antecesora de Grupo México, la American Mining and Smelting Company (Asarco), hoy subsidiaria de dicho consorcio. Asarco comenzó a operar en esta parte del Perú en 1921, a través de su filial Nothern Perú Mining and Smelting Company, año en que la compañía adquirió 73 concesiones mineras, con un total de 539 has. en el distrito de Quiruvilca, provincia de Santiago de Chuco, departamento La Libertad, donde desarrolló la mina subterránea de cobre “Quiruvilca”.

Con el transcurrir de las décadas la empresa y la explotación minera fueron creciendo en forma insospechada, con grandes dividendos para sus dueños. En 1978 la Cía, en asociación de capitales peruanos cambio su razón social por Corporation Minera North Perú S.A.

La empresa tenía poder económico y político. Los reclamos y las protestas por la contaminación de las aguas del río Moche, como consecuencia de los relaves arrojados a él, no eran escuchados por ese poder político y económico. A casi cien años del problema de la contaminación aun no es resuelto.

A propósito de la contaminación del río Moche, hace casi 60 años hubo en Otuzco una singular forma de protestar, que relato enseguida como anécdota.

Por los años 1964-1966, la alcaldía provincial de Otuzco era desempeñada por Ruperto Castañeda, que como teniente alcalde asumió el cargo por enfermedad del titular Julio Rodríguez Pérez de la alianza APRA-UNO.

Ruperto Castañeda al centro y a los costados Armando Villanueva del Campo y el dirigente otuzcano Wálter Castro.

Ruperto Castañeda era un conocido político, fiel a su líder Haya de la Torre, que sirvió a su partido como “disciplinario”, caracterizado por su vehemencia y acendrado amor a su natal: Otuzco.

En aquella época, en calidad de alcalde, recibió la visita de dos funcionarios de la Northern Perú Mining Corporation, empresa que explotaba los ricos yacimientos mineros de Shorey y Quiruvilca.

Avisado del arribo de los ilustres personajes “gringos” mandó traer dos botellas de agua del río Moche. La visita estaba agendada para el día siguiente

Don Ruperto mandó colocar en el escritorio las dos botellas con el líquido elemento. Muy cordial invitó a los “gringos” a pasar a su oficina de la municipalidad. Durante la reunión los funcionarios norteamericanos al notar las dos botellas, con el líquido amarillento, pensaron que era algún licor para brindar por su visita.

La curiosidad les hizo preguntar al alcalde qué licor era. “¿Quieren probar?”, les dijo don Ruperto Castañeda y ordenó a su secretario traer dos copas, en las que sirvió e invitó a probar el, supuesto licor. Don Ruperto, que era un alcalde de “armas tomar”, sin inmutarse y fiel a su estilo, les explicó, antes que procedan, que no se trataba de ningún licor, sino de agua envenenada por los relaves, cuya responsable era la Cía. minera que representaban.

Sorprendidos los “gringos” por la actitud, no les quedó otra cosa que volver a colocar las copas en su sitio y ofrecer la solución al problema. Claro que nunca lo cumplieron, pese a los sinnúmeros de reclamos a las autoridades y al gobierno central. Los reclamos dormían el “sueño de los justos”.

“Esta agua consumen las familias que viven y siembran cerca al río Moche, y que atenta contra la salud y la vida, en especial de los niños”, fue la explicación que la autoridad otuzcana hizo a los visitantes, que trataban de disimilar el haber sido burlados.

Don Ruperto no encontró mejor ocasión y mejor manera de protestar por la contaminación del río Moche, fenómeno que por décadas ha depredado la agricultura, fauna y flora del valle Santa Catalina.

Esta vez el reclamo por la contaminación del río Moche, que será tratado en una de las mesas de diálogo con el Ejecutivo, instaladas por la premier en días pasados, llegará a bien puerto?. Esperemos que así sea, para comentarlo.

 

 

Manuel Rodríguez



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