ENFOQUE/// Una valla alta en la Prefectura Regional de La Libertad

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Por:

Carlos Sánchez Salvatierra

Comunicador Social

 

La salida de Carlos Alberto Rodríguez Rodríguez de la Prefectura Regional de La Libertad, en junio último, deja abierta la oportunidad de hacer un balance de una gestión que tuvo como una de sus principales características la independencia frente a las organizaciones políticas y el énfasis en la preparación profesional para ejercer una función pública.

Rodríguez Rodríguez fue designado prefecto regional mediante Resolución Suprema N.° 140-2024-IN, publicada en octubre de 2024. Permaneció en el cargo hasta junio de 2026, cuando el Ejecutivo dio por concluida sin explicaciones su designación mediante la Resolución Suprema N.° 160-2026-IN.

Desde el comienzo de su gestión, el entonces prefecto puso énfasis en su independencia política. En declaraciones difundidas tras su designación, afirmó que no estaba afiliado a ningún partido político y que su relación con administraciones municipales era sólo de carácter laboral. Asimismo, sostuvo que asumiría el cargo despojado de cualquier tinte político y que buscaría coordinar con las autoridades de la región sin importar la organización política a la que pertenecieran.

Ese planteamiento era particularmente importante para una autoridad política regional cuya función exige representar al Gobierno Nacional y mantener coordinación con las distintas instituciones y autoridades del territorio.

PREPARACIÓN PROFESIONAL

Otro aspecto que merece ser considerado al evaluar su paso por la Prefectura es su formación profesional.

Rodríguez Rodríguez es abogado, magíster en Gestión Pública y doctor en Derecho. Además, ha desarrollado actividad docente universitaria en materias vinculadas con el Derecho Administrativo y Constitucional y cuenta con experiencia en la administración municipal.

Antes de llegar a la Prefectura Regional, desarrolló una trayectoria profesional en entidades municipales de La Libertad, entre ellas la Municipalidad Provincial de Trujillo y la Municipalidad Distrital de Víctor Larco Herrera. También tuvo responsabilidades relacionadas con fiscalización, control y asesoría jurídica. Fuentes periodísticas de la época de su designación consignaron, además, su experiencia docente y sus 4 certificaciones de SERVIR.

Es precisamente esa combinación de formación jurídica, especialización en gestión pública, experiencia administrativa y actividad académica la que permitió que llegara a la Prefectura con un perfil distinto al de una autoridad cuya principal carta de presentación fuera exclusivamente política.

COORDINACIÓN ANTES QUE CONFRONTACIÓN

Al asumir sus funciones, Rodríguez Rodríguez planteó la necesidad de trabajar articuladamente con las autoridades regionales y locales, particularmente frente a los problemas de seguridad ciudadana y lucha contra la corrupción. En declaraciones de octubre de 2024 señaló que buscaría coordinar con el Comité Regional de Seguridad Ciudadana y con las diferentes autoridades para enfrentar esos problemas.

Más allá de las posiciones que cada ciudadano pueda tener respecto de la gestión de una autoridad pública, existe un elemento que resulta importante rescatar: la administración del Estado necesita funcionarios que conozcan sus procedimientos, comprendan el marco jurídico y tengan capacidad para dialogar con instituciones de diferente naturaleza, no desde el escritorio sino yendo al terreno mismo de los problemas.

La Prefectura Regional no es un cargo meramente protocolar. El prefecto representa al Poder Ejecutivo en la región y desarrolla funciones de coordinación y representación política. Por ello, la preparación y experiencia de quien ocupa el cargo adquieren especial importancia.

UNA VALLA ALTA

La conclusión de una gestión pública siempre debe permitir una evaluación objetiva de resultados, aciertos, limitaciones y asuntos pendientes. Pero también es legítimo reconocer aquellas características que pueden convertirse en referentes para quienes asuman posteriormente responsabilidades similares.

En ese sentido, la gestión de Carlos Rodríguez Rodríguez deja una valla alta en materia de preparación profesional y experiencia para el ejercicio de la función pública.

No se trata solamente de enumerar títulos académicos. Se trata de observar la relación entre esos estudios y una trayectoria de trabajo en la administración municipal, la docencia universitaria y el conocimiento del Derecho Administrativo y Constitucional.

En una región como La Libertad, que enfrenta complejos desafíos institucionales y sociales, la experiencia acumulada por sus funcionarios puede constituir un activo importante para el Estado.

El sucesor de Rodríguez Rodríguez tendrá, por tanto, el reto de mantener una institución abierta a la coordinación con todas las autoridades, preservar la necesaria independencia de la función pública y demostrar, con hechos, que la Prefectura Regional puede ser conducida con preparación, responsabilidad y conocimiento de la administración del Estado.

Carlos Rodríguez Rodríguez ya no ocupa el despacho de la Prefectura. Sin embargo, su paso por esa responsabilidad permite plantear una reflexión que trasciende a una persona: La Libertad necesita autoridades cuya capacidad profesional esté a la altura de las responsabilidades que el Estado les confía.

Y esa es, finalmente, la verdadera valla que cualquier sucesor tendrá que superar.

Manuel Rodríguez



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