
Los problemas de atoros, colapsos del alcantarillado y aniegos de aguas residuales que afectan a diversos sectores de Trujillo, como viene ocurriendo en la urbanización El Recreo, ponen nuevamente en el centro del debate la gestión de Sedalib. Una empresa responsable de un servicio público esencial no puede limitarse a reaccionar cuando las emergencias ya se han producido. Su obligación es anticiparse, planificar y garantizar que las obras y el mantenimiento de las redes de saneamiento respondan a las necesidades de una ciudad en permanente crecimiento.
Lo que ocurre en El Recreo es un ejemplo de las molestias que deben soportar los vecinos cuando las obras no se ejecutan con una programación adecuada. La apertura de calles, la interrupción del tránsito, las dificultades de acceso a las viviendas y los problemas derivados del sistema de desagüe afectan la tranquilidad de las familias y deterioran su calidad de vida.
Las obras públicas no solo deben ejecutarse; deben planificarse. Es indispensable que Sedalib, mediante sus funcionarios y en coordinación con las empresas contratistas, establezca un cronograma de intervención por calles principales y secundarias, determine los tramos que deben abrirse y cerrarse y comunique oportunamente a los residentes las fechas y los plazos de ejecución. Una adecuada programación permitiría reducir las molestias y evitar que los trabajos se conviertan en una fuente permanente de conflictos con la población.
Pero el problema no termina en las obras. El mantenimiento preventivo del alcantarillado merece igual atención técnica responsable. Según la información proporcionada, Sedalib cuenta con alrededor de ocho equipos hidrojet, aunque no todos estarían operativos. Esta situación plantea una interrogante inevitable: ¿cómo puede garantizarse una atención oportuna de las emergencias si parte de los equipos destinados a la limpieza y desatoro de las redes se encuentra inoperativa?
La solución no consiste únicamente en disponer de maquinaria, sino en asegurar que funcione, tenga el mantenimiento correspondiente y esté al servicio de la población. Para ello se requiere una dirección técnica que organice el trabajo diario, supervise el desempeño de los equipos hidrojet y establezca prioridades de intervención.
Además, los puntos críticos del alcantarillado no son necesariamente desconocidos. Existen sectores donde los atoros se repiten desde hace años. En esos lugares corresponde implementar un programa periódico de limpieza e inspección, con una frecuencia definida según las condiciones de cada red y el historial de incidencias. La prevención siempre será más eficiente y menos costosa que atender una emergencia cuando las aguas servidas ya han inundado calles o ingresado a las viviendas.
¿Quién dirige los destinos de Sedalib?
Un vecino, visiblemente mortificado por esta situación, resumió su indignación con una expresión que merece reflexión: «Sedalib está haciendo agua». La frase, más allá de su sentido figurado, apunta a una preocupación ciudadana sobre la capacidad de dirección, la organización interna y la respuesta de la empresa ante problemas que se repiten.
Es legítimo, por tanto, preguntar si el directorio y las gerencias cuentan con los perfiles profesionales y la experiencia técnica necesarios para afrontar los desafíos de una empresa de saneamiento. Es necesaria una oxigenación en el directorio que es presidido por un profesional en leyes, que no conoce de temas de ingeniería civil y sanitaria. A la cabeza de la entidad debería estar entonces un ingeniero civil con conocimientos de gestión, planificación, infraestructura sanitaria, administración de recursos y evaluación de resultados.
Por ello, corresponde revisar el funcionamiento del directorio y de las gerencias vinculadas con las obras y la operación de las redes, identificar las deficiencias existentes y adoptar los cambios que resulten necesarios. La renovación de cuadros directivos no debe obedecer a intereses políticos ni a decisiones improvisadas, sino a una evaluación seria de resultados y responsabilidades.
Trujillo merece un servicio a la altura de su crecimiento
Trujillo y sus distritos aledaños conforman una extensa área urbana que continúa creciendo y demanda infraestructura de saneamiento moderna, segura y sostenible. Ese crecimiento obliga a Sedalib a actuar con mayor previsión, fortalecer su capacidad operativa y trabajar con objetivos verificables.
Los vecinos de El Recreo y de los demás sectores afectados no piden privilegios. Exigen calles transitables, redes de desagüe operativas y condiciones sanitarias dignas. En una ciudad que aspira al desarrollo, el saneamiento no puede seguir siendo una asignatura pendiente.
La oxigenación debe comenzar por una mejor dirección, mayor capacidad técnica, planificación efectiva y respeto por la salud y el bienestar de todos los ciudadanos.

