CRÓNICA/ “Yo nunca iba a ser periodista”, reveló antes de fallecer Manuel Jesús Orbegozo

MJO (2)

 

Escribe:

Manuel Rodríguez Romero

Periodista

Manuel Jesús Orbegoso, el gran maestro del periodismo nacional, debería cumplir 103 años de edad, pues había nacido el 8 de enero de 1923 y dejó este mundo terrenal el 12 de setiembre de 2011, en medio de la congoja general en las redacciones de los medios periodísticos, de cuantos lo conocieron y sabían de él.

MJO, iniciales con las que firmaba los reportajes que hizo durante su larga y fructífera trayectoria, ejerciendo un periodismo con valores y por tanto con rigor ético, nació en la ciudad de Otuzco, en donde estudió su primaria en la escuela “Juan Alvarado”, cerca al templo de la Virgen de la Puerta.

Incursionó en el periodismo en el antiguo y desaparecido diario La Nación en Trujillo, en donde publicaba sus poemas cada domingo y luego su primera noticia, que de esto casi no se conoce mucho.

En aquel entonces, ya había cursado su secundaria en el Colegio Seminario San Carlos y San Marcelo, donde también fue contratado para enseñar el curso de Inglés, idioma que aprendió por su cuenta, imponiéndose aprender 10 palabras cada día.

Vivía en una humilde vivienda en los arenales del balneario Buenos Aires, que por aquella época -al bordear los años 50- albergaba a pocas familias. Incursionó, según su testimonio, sin querer en el periodismo.

“Yo nunca iba a ser periodista, pero el destino quiso que sí lo fuera”, narró cinco meses antes que muera, en una de sus últimas visitas que hizo a Trujillo para saber dónde iba a estar ubicada su surtida biblioteca de 5 mil ejemplares, que donó a la Municipalidad Provincial de Trujillo, a través de la asociación cultural que lleva su nombre.

Aquella vez, se puede decir, dictó una espontánea clase magistral a una treintena de escolares integrantes del Programa Poesía Joven, que dirigía el poeta Manuel Medina. Fue en uno de los ambientes del segundo piso del teatro Municipal en el jirón Bolívar.

MJO, que estaba acompañado del autor de este artículo y Aurea Rodríguez-Ulloa, promotora cultural y sobrina del famoso periodista, fue invitado por Medina para un saludo a sus alumnos de poesía, que aceptó gustoso, pues le encantaba dialogar con jóvenes.

El saludo se convirtió en su última clase magistral. Dialogó muy alegre, derrochando sencillez y humanidad al narrar como se inició, sin querer, en el periodismo y al contar sus crónicas y reportajes a grandes líderes mundiales, así como sus viajes por los cinco continentes en busca de la noticia.

MJO reveló como se convirtió en periodista. Cierta mañana, asistió en Buenos Aires a la invitación que hizo el alcalde a los vecinos, a la inauguración de la plaza del lugar. Algunos vecinos murmuraban y conversaban al oído que el alcalde había sobrevaluado la obra para echarse al bolsillo algunos soles.

La gente se mostraba indignada. Al llegar al diario La Nación, a dejar sus poemas, le picó el “bicho” del periodismo, por lo que decidió publicar la versión de los vecinos. La noticia fue publicada un domingo en primera plana. Decía que el alcalde había sobrevaluado la obra de la plaza. Fue un escándalo. MJO narró a los escolares que ese mismo día el alcalde llegó al periódico, muy indignado, para quejarse al director por la publicación y a exigir que se aclare la noticia tendenciosa.

El director hizo llamar a MJO. Le reprochó por lo mal que hizo quedar al diario al escribir una falsedad. “Tú no sirves para periodista”, le dijo. Regresó triste y avergonzado a Buenos Aires. En el trayecto a su casa se encontró con el joven ingeniero Jorge Torres Vallejo, a quien le contó lo sucedido.

El “cabezón” Torres Vallejo se ofreció visitar la obra para levantar un informe técnico y así comprobar si era falsa o cierta la sobrevaloración. “Wincha en mano medimos el perímetro de la plaza y con el metraje fue calculada la cantidad de cemento y ladrillos empleados. El resultado fue que efectivamente el acalde sobrevaluó la obra. Con el informe técnico firmado por el ingeniero civil en la mano volvió a la redacción de La Nación para entregar el informe técnico al director.

En primera página se publicó el resultado del peritaje. La noticia no fue falsa y por tanto el alcalde debería ser investigado. La autoridad, poco tiempo después, fue destituido.

MJO contó esta anécdota a los escolares con quienes dialogaba, para hacerles notar que un periodista antes de publicar algo debe investigar, para así publicar la verdad, pues “la verdad es el arma fundamental, del verdadero periodista”.

La anécdota de cómo MJO incursionó en el periodismo está en un vídeo, que el periodista gráfico Manuel Lara Malca, que aquella mañana nos acompañaba, grabó sin presagiar que el famoso periodista cinco meses después emprendiera su último viaje, esta vez sin retorno, para seguir escribiendo sus magistrales reportajes en el cielo.

 

Manuel Rodríguez



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