2DA. VUELTA ELECTORAL ///  La Libertad necesita propuestas, no guerra sucia

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Escribe:

Manuel Rodríguez Romero

Periodista

A medida que se acercan las elecciones de diciembre próximo, en las que los ciudadanos de La Libertad elegirán a su próximo gobernador regional, resulta indispensable formular una reflexión sobre la manera en que deben conducirse las campañas políticas. La democracia no se fortalece con insultos, ataques personales ni campañas de desprestigio, ni con memes. Se fortalece con ideas, propuestas, argumentos y compromisos concretos con la población.

Los candidatos Elías Rodríguez Zavaleta y Aldo Mariños tienen ante sí una importante responsabilidad: demostrar que es posible desarrollar una contienda electoral de altura, en la que el debate de ideas y la exposición de sus respectivos planes de gobierno ocupen el lugar central. La ciudadanía merece conocer qué proponen, cómo piensan gobernar y cuáles son las soluciones que plantean para enfrentar los principales problemas de nuestra región.

La Libertad no necesita una campaña convertida en escenario de confrontaciones estériles. Necesita propuestas serias frente a la inseguridad ciudadana, el avance de la criminalidad, las deficiencias de los servicios de salud, las brechas educativas, el desempleo, la falta de oportunidades para los jóvenes y las dificultades que afrontan nuestros agricultores. También requiere una visión clara para impulsar la inversión, mejorar la infraestructura vial, fortalecer el turismo y promover el desarrollo de las provincias del ande liberteño, históricamente postergadas.

Por eso, sería saludable que ambos candidatos asumieran el compromiso público de privilegiar el debate democrático y la confrontación de propuestas. Que expongan sus programas, expliquen sus prioridades, precisen cómo financiarán sus proyectos y respondan a las inquietudes de los ciudadanos. Que la discusión sea firme, incluso discrepante, pero respetuosa. Que cada uno tenga la oportunidad de demostrar su capacidad, experiencia, preparación y visión de futuro.

La discrepancia política es legítima; la descalificación personal no puede convertirse en una estrategia electoral. Cuestionar una propuesta, fiscalizar una trayectoria o exigir explicaciones forma parte de la democracia. Difundir ataques sin sustento, recurrir a insinuaciones malintencionadas o utilizar las redes sociales para destruir la reputación del adversario representa, en cambio, una práctica que deteriora la confianza pública y empobrece el debate ciudadano.

En esta tarea también tienen responsabilidad las organizaciones políticas, los equipos de campaña, los medios de comunicación y los propios electores. No debemos premiar el escándalo por encima de las ideas ni permitir que la agresividad desplace a los argumentos. La ciudadanía tiene derecho a recibir información responsable, contrastar las propuestas y tomar una decisión libre, consciente e informada.

El próximo gobernador regional no será elegido para satisfacer intereses particulares ni para prolongar disputas entre grupos políticos. Será elegido para trabajar por La Libertad, administrar responsablemente los recursos públicos, impulsar el desarrollo regional y atender las necesidades de miles de familias que esperan resultados concretos de sus autoridades.

En consecuencia, la campaña electoral debe ser una oportunidad para que los candidatos se acerquen a la población con propuestas viables, compromisos verificables y una visión integral del desarrollo regional. La competencia democrática no exige que los adversarios piensen igual, sino que sean capaces de defender sus posiciones sin perder el respeto por quienes discrepan.

Es hora de elevar el nivel de las campañas políticas en La Libertad. Que el debate prevalezca sobre el insulto, que las propuestas se impongan a la guerra sucia y que los argumentos tengan más valor que las descalificaciones. Elías Rodríguez Zavaleta y Aldo Mariños tienen la palabra y la oportunidad de ofrecer a los liberteños una campaña ejemplar.

 

La democracia necesita fortalecerse, y esa tarea comienza por la forma en que elegimos a nuestras autoridades. El futuro de La Libertad merece una discusión responsable, transparente y orientada al bien común.

Que en diciembre próximo los ciudadanos acudan a las urnas con la convicción de haber escuchado, comparado y evaluado propuestas, y no simplemente de haber sido espectadores de una confrontación política.

La Libertad necesita un gobernador con visión, capacidad y compromiso. Y necesita, sobre todo, una campaña electoral a la altura de las aspiraciones de su pueblo.

Manuel Rodríguez



El Nuevo Lider

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